Discuten entre el gobierno central, instituciones con alta credibilidad, políticos, expertos y analistas, pero la verdad es que ninguno de nosotros vivimos en situación de pobreza y en vez de buscar cómo solucionar este problema que aqueja a más de medio millón de salvadoreños, familias que ahora se encuentran peor que en años pasados, se busca echarle la culpa a otros, simplemente lavarnos las manos. Ya basta de buscar culpables, mejor busquemos acciones que de verdad eliminen por fin el ciclo vicioso de la pobreza.

Nos creemos expertos, consideramos que entendemos la situación y cómo hay que cambiarla. Unos dicen que a través de más empleo, más ingreso, otros consideran que subsidiando algunos bienes o servicios o peor aún siendo totalmente asistencialistas, pero ¿de qué tipo de empleo estamos hablando? Un empleo donde se trabaje 10 horas, donde no existe el tiempo para la familia y donde el individuo no logre desarrollarse plenamente bajo sus expectativas personales o profesionales, ¿qué tipo de subsidio estamos otorgando? Un subsidio eficiente o más bien un gasto corriente hacia un saco vacío, ¿qué análisis integral estamos realizando? ¿Se ataca a las ramas del problema o a las raíces? Otros dicen que a través de un aumento al salario mínimo, pero es que ¿acaso solo el ingreso indica el nivel de pobreza?

He tenido la oportunidad de conocer diferentes opiniones respecto a este problema y mi conclusión es que debemos entender que la pobreza es compleja y debemos de escuchar la voz de los protagonistas, las familias que sí viven en pobreza y que aún no sé, simplemente no sé cómo lo hacen pero logran vivir con $224.21 (comercio) o peor aún con $87.48 (recolector de algodón). Yo aún no logro hacer esa cuenta mágica, estas personas que todos los meses tienen el reto de estirar hasta el último dólar, son los verdaderos expertos. Ellos saben la complejidad del asunto y la impotencia de no ser escuchados o que no ha sido tomada en cuenta aquella idea y al final su voz es callada. La pobreza no solo es dinero, es exclusión de participar en espacios sociales, culturales y políticos, también es la violación de derechos fundamentales, la inseguridad y la falta de oportunidades para soñar.

Existen esfuerzos buenos y concretos, pero no logramos modificar las cifras si lo hacemos separados, sin una verdadera suma de voluntades para que las cosas pasen. La pobreza puede ser superada. Que nos duela que uno o 500,000 salvadoreños están en esa situación; no es aceptable que un salvadoreño no tenga la oportunidad, porque no son cifras, sino humanos que siente, viven y sueñan.

Si ya estamos claros que la pobreza es multidimensional ¿qué falta para crear una solución integral? ¿Qué hacemos para que El Salvador sea un mejor país? ¿Dejamos el problema a otra generación o tomamos la oportunidad de crear una visión a largo plazo que permita llevar a la sociedad hacia un verdadero desarrollo integral y sostenible?