Una fe adulta, dijo una vez Benedicto XVI, no es la que “sigue las tendencias de la moda y las últimas novedades”.

La mayoría veía al papa Benedicto XVI simplemente como un acérrimo defensor de la ortodoxia de la Iglesia. Pero en realidad, el pontífice es una persona compleja, un incisivo pensador cuyas reservas por la cultura contemporánea y su amor por Mozart y Beethoven no lo apartaron de su principal preocupación en la vida: la persecución de la verdad.

Hombre humilde, teólogo consumado y líder severo, Joseph Ratzinger había sido pasado por alto por muchos como serio candidato al pontificado.

Pero, notablemente diferente a su predecesor polaco Juan Pablo II en términos de personalidad, ofreció continuidad a una Iglesia huérfana de uno de sus más carismáticos y longevos líderes.

Al mismo tiempo, los eventos actuales desviaron con frecuencia el foco de atención de lo teológico. Y es que el papa tuvo que pasar una gran parte de su pontificado lidiando primero con las acusaciones de abusos sexuales por parte de sacerdotes contra niños y jóvenes y después por una serie de denuncias en toda Europa sobre abusos a alumnos en escuelas católicas. Sus tendencias conservadoras también le convirtieron en objetivo de la ira de ciudadanos no católicos que se sintieron ofendidos por sus comentarios , como en 2006, cuando se refirió en un discurso al islam como una religión “malvada e inhumana”. El papa insistió en que los comentarios fueron sacados de contexto.

Y en los últimos meses de su mandato, el mundo estuvo en ocasiones más concentrado en los VatiLeaks, en el que el exmayordomo del papa filtró información interna confidencial a los medios italianos, incluyendo la imagen de un papa débil manipulado por las intrigas vaticanas, que en sus doctrinas teológicas.

Inicios y trayectoria

La amplia trayectoria de Joseph Ratzinger empezó en las facultades de teología alemanas, primero como estudiante y luego como profesor, y culminó en El Vaticano, a donde llegó como prefecto de la congregación para la doctrina de la fe para convertirse luego en el papa Benedicto XVI.

Nacido en Baviera en 1927, Ratzinger estudió teología en Múnich y Freising entre 1946 y 1951 y, tras su ordenación como sacerdote, siguió en la universidad, aunque ya como profesor en Bonn, Münster y Tubinga. En esta última ciudad coincidió con Hans Küng, uno de los teólogos más famosos y más controvertidos de Alemania.