Incertidumbre. Tras ser barridos por los San Antonio Spurs, los Lakers de Los Ángeles han quedado sumidos en la incertidumbre. Hay muchas preguntas y pocas respuestas.

Terminada una temporada de pesadilla, Los Ángeles Lakers miran al futuro con muchas interrogantes y una sola certeza: se acaba una era y la reconstrucción es obligada.

“¿El futuro? Quién sabe”, dijo el pívot español Pau Gasol después de que San Antonio Spurs aplastara el domingo por 4-0 a un equipo rendido de antemano, golpeado por las lesiones y consciente de que llegar a los playoffs de la NBA ya fue un logro.

La frase de Gasol resume lo que viene a partir de hoy: un camino inexplorado que los Lakers deberán caminar sin el dueño Jerry Buss, fallecido en febrero.

Además, el técnico, Mike d'Antoni, es muy discutido; su jugador franquicia los últimos 15 años, Kobe Bryant, encara una difícil lesión en el tendón de Aquiles a los 34 años y la continuidad de Gasol y Dwight Howard está por decidirse.

“¿Mi último partido con los Lakers? Supongo que es una posibilidad”, dijo Gasol en lo que pareció una despedida. El pívot de 32 años vivió la peor temporada desde que llegó a Los Ángeles, donde fue clave para los títulos de 2009 y 2010.

Los problemas físicos han provocado una caída en el rendimiento del español, que nunca se entendió con D'Antoni.

Al técnico, confirmado para la próxima temporada pese a que el domingo el Staples Center reclamó el regreso de Phil Jackson, nunca le gustó jugar con Gasol y Howard a la vez.

Si continúa, como parece, ya no tendrá seguramente ese problema. Uno u otro no estará. Puede que ninguno. Howard fue el gran fichaje de la temporada, pero sus problemas físicos le impidieron dar lo mejor de sí. Ahora queda como agente libre, por lo que podría marcharse.