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Una historia marcada con fuego

Según la historia del pueblo de Nejapa o “Nixapa” en náhuat, año tras año los pobladores se lanzan bolas incandescentes para recordar una erupción volcánica.

Patricia Cruz/Liz Aguirre
cultura@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 9/2/2008

La temeridad es una condición indispensable para todo aquel que participa en esta tradición de más de 80 años de celebrarse en Nejapa.

Cada 31 de agosto, la noche se ilumina con las bolas de fuego, donde a manera de juego los miembros de la Casa Municipal del Joven se lanzan unos a otros, literalmente, bolas en llamas.

Este año participaron unos 100 jóvenes organizados en dos bandos de 50 cada uno, detalló Patricia Recinos, de la Alcaldía de Nejapa. Algunos no se libraron de pequeñas quemaduras, pese a que utilizan vestuario adecuado, y para ello se instaló en las cercanías del parque central, donde se realiza la actividad, una clínica comunal además de contar con la presencia de los miembros del Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja y Cruz Verde.

Pese a las medidas de seguridad, un periodista de un noticiario televisivo informó que le fue lanzada una bola de fuego que le provocó quemaduras mientras daba cobertura periodística a la actividad.

Esta celebración es una antesala de las fiestas patronales de dicho municipio, que se desarrollan del 20 al 30 de septiembre.

Al finalizar el espectáculo de fuego se repartieron 15,000 tamales para el deleite de los asistentes, y para complementar la actividad se realizaron desfiles de carrozas y una fiesta bailable.

Según Recinos, la municipalidad calcula que este año asistieron unas 8,000 personas para disfrutar de esta tradicional celebración.


Nejapa se prende en bolas de fuego

La celebración
Cada año, las bolas de fuego surcan el cielo en Nejapa.
Según datos de la Alcaldía de Nejapa, esta tradición es celebrada en el pueblo desde 1922.

Las bolas son elaboradas con trapos viejos amarrados con alambre, las cuales son bañadas luego con gas y encendidas. Los participantes se dividen en dos bandos y se ubican en los costados de la calle principal del municipio, en las cercanías del parque central, y comienzan a lanzarse las bolas.

La tradición es para recordar la erupción del volcán El Playón, formado al norte del volcán de San Salvador, la cual tuvo lugar entre 1658 y 1659. En esa ocasión, el volcán lanzó lava hasta un rango de 10 kilómetros y alcanzó a la población de Nejapa. Los habitantes se salvaron y buscaron refugio en pueblos aledaños.