Tomás Bonilla emigró hacia Australia en 1985. Originario de San Vicente y graduado de la Escuela Nacional de Agricultura (ENA), uno de sus primeros retos en el nuevo país fue superar la barrera del lenguaje que no le permitía obtener trabajos más calificados.
A su llegada, como muchos salvadoreños, Bonilla cuenta que tuvo que trabajar en el área de limpieza, situación que, admite, en ocasiones le incomodaba ya que tenía su propia carrera.
“Yo no tenía un buen inglés, de hecho a lo más que podía aspirar, con suerte, era a convertirme en un supervisor de limpieza; pero la mano de obra salvadoreña en cualquier parte del mundo es bien valorada, y fue el propietario de la compañía, Jonh Grant, quien confió más en mis habilidades que en mi escaso inglés”, explica.
Con el tiempo comenzó a romper las barreras del idioma y los estigmas de dedicarse a la profesión de la limpieza. Eso le permitió ir ascendiendo hasta tener ya cerca de 15 años como uno de los gerentes más cotizados de la compañía Consolidated.