En pleno centro, sobre la 4.ª calle poniente, en las cercanías de la gobernación departamental, una vivienda estuvo al descubierto por dos años hasta que este año la lluvia terminó de deteriorarla.
El siguiente paso fue conseguir el permiso en Patrimonio Cultural del Concejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA) para terminar de derribarla y construir nuevos muros. La semana pasada, los trabajos de construcción fueron parados porque no estaban respetando las líneas establecidas, luego se reanudaron.
La estructura en mención colinda con lo que queda de la casa de Juan José Cañas, escritor del Himno Nacional, donde no funciona un museo, sino un estacionamiento que conserva en el exterior una placa con el nombre de Cañas.
Sobre la 4.ª calle, en las cercanías de catedral, otra casa fue derribada debido a su antigüedad y el adobe del que estaba construida, según los constructores que retiraban el ripio.
Esquina opuesta a catedral, una comercial destruyó la casa original y construyó otra, dejando aceras amplias que hoy son estacionamiento.
El director de Patrimonio Cultural, Héctor Ismael Sermeño, se limitó a decir que todas las construcciones actuales cuentan con sus permisos. “Ustedes (los periodistas) se escandalizan cuando se bota alguna estructura vieja, pero la mayoría ya tiene el permiso”, dijo.
Por su parte, el alcalde Wilfredo Salgado se deslindó de responsabilidad sobre las nuevas construcciones en el centro histórico. “Yo no entiendo a CONCULTURA, a veces piden un montón de requisitos para obtener permisos y ahora le han dado permisos de construcción a medio mundo, no sé qué es lo que van a conservar”, cuestionó.
Para los ciudadanos, el problema estriba en que las instituciones que deberían velar por el patrimonio no están cumpliendo su rol.
“La alcaldía poco hace por la cultura local. En Santa Ana, el gobierno municipal es el principal interesado en el centro histórico porque eso atrae turismo y se tiene estéticamente una mejor ciudad, pero aquí todo lo quieren botar”, opinió Yanira Canales.
Lo que pueden afirmar con certeza los migueleños sobre su centro histórico es que no se visualiza, se ha reducido y cada día se deteriora más.