Bárbara Aranda tuvo que prescindir de sus tres hijos hace más de 15 años. Era cocinera cuando el FMLN estaba formado por cinco grupos armados y no era permitido que los pequeños la acompañaran.
Su historia no es única. Solo en Pro Búsqueda se investigan 51 casos en los que militantes de la guerrilla fueron obligados a separarse de sus hijos por sus superiores o que tuvieron que entregar a sus hijos para las casas de seguridad del FMLN.
En esas casas de seguridad, militantes de una célula guerrillera simulaban ser una familia normal. En esos lugares, el FMLN escondía armas y personas, tenía imprentas y provisiones y realizaba reuniones clandestinas.
Pro Búsqueda registra en sus expedientes que en San Salvador, San Miguel, Usulután, Ciudad Arce, Santa Ana y Chalchuapa varios niños y adultos desaparecieron luego de que la Fuerza Armada registró esos locales.
Vicente Paúl González, un ex combatiente, supo que su esposa murió en un enfrentamiento entre la guerrilla y la Policía Nacional (PN) el 18 de septiembre de 1980 en una casa de seguridad ubicada en el reparto Los Héroes, en San Salvador. El hijo de la pareja, Carlos Moisés, fue trasladado al Hogar del Niño Adalberto Guirola por la compañía de detectives de la PN.
Él no volvió a ver a su hijo, quien fue bautizado con el nombre de Armando en el orfanato. El pequeño murió un año después de un paro respiratorio.
En Usulután, en el desmantelamiento de otra casa de fachada, dos niños de menos de tres años quedaron abandonados a su suerte, luego de que el Ejército capturara a dos mujeres y una niña de 14 años en el lugar. La adolescente desapareció.
“A mi hermana y a mí nos dijeron que regaláramos a nuestros hijos. Nos obligaron a dárselos a una familia extraña”, relató Francisca Barrera a Pro Búsqueda. “El hombre que estaba a cargo de mis hijos fue asesinado y ahora nadie sabe adónde están mis hijos. Los líderes nos exigían que los regaláramos a personas que eran de la misma organización, dijeron que ellos los cuidarían”, contó Pablo Mejía, quien perdió a sus hijos en 1981.
El caso de Bárbara fue investigado por la gubernamental Comisión Interinstitucional de Búsqueda de Niños, que logró reencontrarla con sus hijos este 7 de julio.