La ciudad de Buenos Aires, capital del tango, se vistió de gala del 17 al 22 de mayo del 2008, ya que sirvió de albergue a cardiólogos de todas partes del mundo que se hicieron presentes al Congreso Mundial de Cardiología, con el afán de intercambiar los últimos conocimientos cardiológicos que servirán de base para el combate de las enfermedades cardiovasculares de nuestros pacientes; de esta manera, la epidemia de enfermedades del corazón podrán prevenirse o tratarse de una manera mas efectiva.
Esta reunión, fruto del trabajo y esfuerzo de la comunidad cardiológica mundial, no deja de impresionar a los médicos.
Un famoso cardiólogo que comenzó su práctica cardiológica en la década de los cincuenta cuenta que la enfermedad de las arterias del corazón constituía un gran problema médico, debido a su gravedad y frecuencia, y que aunque se conocía a la perfección, cuando alguien presentaba un infarto agudo de miocardio, poco se sabía sobre la fisiología de esta enfermedad.
Fue en 1959 cuando el Dr. Mason Sones efectuó la primera angiografía de las arterias del corazón, y esto nos permitió de una manera más fácil comprender la enfermedad.
En 1963 se abrió la primera unidad de cuidados coronarios en el mundo, instalada en Kansas, bajo la idea de que el 50% de los paciente que presentaban un infarto agudo del miocardio morían de manera súbita y por eso tenían que ser hospitalizados en un área especial que contara con todos los cuidados médicos con que se disponía a esa fecha.
Tres años después, se comenzaron a utilizar los choques eléctricos al corazón para tratar las arritmias que producían la mayor parte de las muertes en los pacientes con infarto agudo del miocardio, con muy buenos resultados.
En el año 1967, el Dr. René Favaloro, argentino trabajando en la Cleveland Clinic, efectuó la primera cirugía de “by pass”, modificando de manera drástica y efectiva el tratamiento de la enfermedad de las arterias del corazón; cientos de miles de personas se han beneficiado de este tipo de cirugía en cuanto a alivio de los síntomas y pronóstico.
Tuvieron que pasar 10 años para que en 1977 el Dr. Andreas Gruntzig efectuara en Zúrich la primera angioplastia en una arteria coronaria (ensanchamiento de la estreches mediante el inflado de un balón), luego aparecieron los stents coronarios (mallas que se utilizan para mantener abiertas as arterias coronarias), teniendo algunos de ellos la capacidad de liberar medicamentos.
En países como el nuestro, este tipo de tratamiento se ve limitado porque desafortunadamente solo hay unas pocas instituciones públicas y privadas que cuentan con una estructura lo suficientemente adecuada para efectuarlo, por lo que se tiene que hacer uso de otro tipo de terapia, como la fibrinolicos (sustancias que se utilizan para deshacer los coágulos que producen bloqueo al paso de sangre dentro de las arterias coronarias).
No deja de causar admiración el camino que hemos recorrido; hemos dejado de ser espectadores en el manejo de la enfermedad coronaria y nos hemos vuelto actores que pueden desviar el cauce de la evolución natural de la enfermedad hacia el control y curación de la misma.
Los anfitriones de este congreso dicen que tanto en el tango como el infarto despiertan la extraña sensación de que un huracán te arrebata el corazón, pero luego un suspiro te lo devuelve al pecho.