A muchos les cayó el cumpleaños en día laboral; ya la hicieron: oficina o cubículo decorado, pastelito y abrazos, o un buen almuerzo en grupo, con los compañeros, en la pizzería más cercana o un restaurante fino, si hay pisto, claro. Hay quienes que no. Aquellos para los que el día pasa desapercibido, acaso solo pintado de un par de felicitaciones, cuando mucho. La realización de uno u otro caso depende del ambiente de la empresa, o de lo bien que se lleva el grupo laboral.
Claudia Parras de Sandoval, gerente de desarrollo de personal de Almacenes Simán, analizó este fenómeno como un termómetro para medir el buen clima laboral que se respira en una empresa. Además, ello sirve para fomentar la relación entre compañeros. Se detecta que las personas que lo emprenden cumplen con cualidades favorables, aseguró.
“Desde el momento que se ven bien, tiene caracteres comunes y eso también indica que se puede contar con gente que puede trabajar en equipo, que tiene objetivos comunes. Es una señal súper positiva”, explicó.
El aporte de Ana María Funes, directora ejecutiva de Capacitarte, va encaminado para el festejado, cuando comentó que este tipo de celebraciones “revelan cosas interesantes en los trabajos”. Queda al descubierto la simpatía, el aprecio y el cariño que las personas han logrado atesorar durante el año.
Para esta asesora, sorprende el entusiasmo y la alegría con la que se prepara el festejo, puesto que requiere quedarse hasta noche un día antes, y si es posible, inflar globos, hacer carteles y engalanar la oficina del compañero, todo de forma voluntaria.
Pero, ¿por qué hacerlo? “La respuesta es sencilla”, dijo Funes. “Cosechamos lo que sembramos. Usted no puede pretender ser festejado o festejada en grande cuando nunca se interesa por el bienestar de otros, cuando se expresa negativamente de sus colegas y colaboradores, cuando es indiferente a la pena ajena y cuando piensa: ‘¡Ay, otro cumpleaños, qué perdida de tiempo!’”, agregó.
De hecho Cecilia T., una empleada, quien suele hacer este tipo de celebraciones, lo confirmó. Explicó que un requisito para hacerlo es que la persona debe ser muy apreciada. “que se dé a querer”, de lo contario le tocará “un pinche globito”, dijo entre risas.
“Me gusta hacerlo. De esa manera se rompe la monotonía del trabajo. Además, es una manera de agradecer los gestos de atención brindados por los compañeros con las que compartís a diario, porque la oficina se convierte en tu segundo hogar”, explicó.
Se da más bien a iniciativa de los compañeros que de parte de Recursos Humanos, ya que esta área, aunque no se oponen a esta celebración, en algunos casos optan mejor por enviarle una tarjeta de felicitación o hacer una lista de celebrantes o tiene otras políticas.
“Nosotros no damos celebraciones, sino que damos cheques de cumpleaños (desde “15 hasta “25). Se incrementa el monto de acuerdo a la antigüedad del empleado, confesó De Sandoval.
Por su parte Vilma de Oshner, de Industrias La Constancia, aseguró que en su empresa no existe una política interna, sino más bien cada área congratula a quien se lo gane.