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Con miles de historias y aventuras regresaron recientemente los tres jóvenes que se ganaron, por buenos alumnos, este año el megatrip de la Ruta Quetzal.
Fueron 45 días llenos de emocionantes vivencias los que pasaron Edgardo Chavarría, del Liceo Salvadoreño; María José Domínguez, del San Luis de Santa Ana; y Damián Reyes, del Externado San José.
Ellos partieron el pasado 16 de junio a su primer destino, el país azteca, México.
En ese país, pese a la lluvia y el calor, conocieron las hermosas arquitecturas que dejaron nuestros ancestros mayas. “Las ruinas en México eran como el pasado prehispánico que leía, pero cuando lo leía no le prestaba atención como tenerlas enfrente”, dijo admirado Edgardo Chavarría sobre su experiencia en México.
Por su parte, María José siente que no se puede explicar con palabras todo lo que vivió, pero asegura que lo volvería a hacer. “Me gusto más Toledo y Bilbao, la arquitectura de las casas, medievales, creía que estaba en un cuento”, recordó la única chica del grupo de El Salvador.
Sin ducha y sin cama
Como todo tiene su precio en esta vida, las impresionantes maravillas que los tres jóvenes vieron les costó mucho sudor.
Se duchaban cuando podían, y para hacerlo tenían tres minutos. Además, como la idea era que pudieran vivir sin ningún lujo, también hubo que olvidar los celulares, la televisión y las camas. Durmieron en bolsas de dormir y tiendas de campaña, algunas veces a la intemperie, en los estadios o en diferentes lugares donde les habían habilitado para pasar la noche. Parte de la aventura.
“Nos dormíamos a las 2 de la mañana y nos levantábamos a las 5 o 6”, cuenta María José. La agenda estaba bien apretada, he ahí por qué esos horarios. Para trasladarse era otra odisea. Si las distancias eran relativamente cortas, se iban a pie; si no, pues los buses los llevaban, pero la mayoría de veces eran grandes caminatas de hasta tres horas.
Una cosa que les impresionó a estos chavos es que en España sabían quiénes eran esos que andaban prestando el baño. “¡Ah! Ustedes son los de la Ruta Quetzal” o “Ahí van los de la ruta” eran las frases recurrentes.
Así, estos tres chavos se dieron el trip de su vida. “Nunca me imagine subir un volcán”, afirmó Edgardo.
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