Una situación ha quedado clara en las últimas dos semanas, durante la celebración de los Juegos Olímpicos: la diversidad cultural, la espontaneidad y los rasgos físicos que han sido evidenciados en Pekín regalaron infinidad de material informativo a las agencias internacionales de noticias y, sobre todo, a sus fotoperiodistas.
Y es que el deporte, además de unir a los países por el mismo espíritu de la competencia, también da lugar para que se reúnan protagonistas con una infinidad de particularidades. Era lo menos que se podía esperar de una reunión de más de 10,000 atletas. Por la lógica de los datos arrojados por las agencias, la acogedora cultura china provocó que se abrieran las puertas para que los atletas de cada país se mostraran al mundo sin ataduras. Se sienten cómodos y no ocultaron nada. Dieron la vuelta al mundo riendo, llorando o quedándose estáticos. En varias ocasiones, los deportistas no tienen que hacer mucho, su aspecto físico, su edad y su rendimiento pueden hacer la diferencia.
Por partes, además de las pruebas de natación y atletismo, las diversidades físicas notadas desde la ceremonia de inauguración han quedado estampadas en la mente de los amantes del deporte a escala mundial. Haber visto a la atleta sudafricana Natalie du Toit, quien perdió su pierna izquierda en 2001, portar con orgullo la bandera de su querido país y nadar en la prueba de aguas abiertas causó impacto y mostró el espíritu de entrega que cada deportista deja en la competencia.
Continuando con el sentimentalismo, los anfitriones también pusieron lo suyo. Por ejemplo, la presencia del basquetbolista Yao Ming llevando la insignia china por el estadio “Nido de Pájaro” fue un símbolo de fortaleza. Sus 2.26 metros de estatura causaron sensación y dieron un mensaje de esperanza, al verlo junto a un pequeño sobreviviente del último terremoto de Sichuan.
Los niños prodigios también se hicieron presentes en la justa mundial. Pekín fue testigo del trabajo del británico Tom Daley al efectuar una serie de clavados impresionantes. La edad tampoco es un pretexto para no asistir. Desde jóvenes hasta ancianos, dieron muestras de agilidad en diversas disciplinas.
Terminando con el dopaje
Como siempre, en toda fiesta existe un gorrón. Los Olímpicos de Pekín no han sido la excepción y el fantasma del dopaje se ha hecho presente como un invitado no deseado. La ciclista española Maribel Moreno, quien el pasado mayo participó en la Vuelta Ciclista a El Salvador, se quedó con el título de ser la primera atleta dopada de la justa deportiva. La ucraniana Lyudmila Blonska, medalla de plata en heptatlón, fue la segunda. Perdió la medalla y el honor.
Es precisamente en la próxima justa olímpica (Londres 2012) donde el COI tiene como objetivo erradicar por completo los casos de dopaje.
Limpiar el deporte de una vez por todas de sustancias prohibidas es la misión para la justa londinense, a fin de que las estampas vividas en Pekín no empañen los próximos Juegos.