En los Juegos del país más grande y poblado del planeta, Pekín ha sido el núcleo donde se encontraron los extremos del deporte con Yao Ming poniéndose el traje del más alto de la justa con sus 2.26 metros de estatura o la sudafricana Natalie du Toit haciendo historia al competir en 10 kilómetros de nado sin una pierna.
“Citus, altus, fortis (más rápido, más alto, más fuerte)” es el lema que resume el ideal olímpico y en esta edición varios atletas lo encarnan a la perfección.
Du Toit es sin duda un ejemplo. La “sirena de una pierna”, pentacampeona paralímpica, logró el sueño que no pudo realizar su compatriota Oscar Pistorius, con dos piernas amputadas, en los 400 metros del atletismo: universalizar la élite con todas sus letras al sacar boleto en los 10,000 metros en aguas abiertas.
No menos curiosa resulta la clasificación por primera vez a unos Juegos de la amazona australiana Laurie Lever, quien con 60 años es la de mayor edad de su país en salto de equitación. Pero el mayorcito de la justa es el japonés Hiroshi Hoketsu, de 67 años, quien disputó la prueba de doma.
De todos modos, el nipón no podrá establecer un récord si obtiene la medalla, pues esa plusmarca es del sueco Oscar Swahn, quien a sus 72 años la ganó en Amberes 1920.
En el otro extremo de la moneda, en Pekín también estuvo el clavadista británico Tom Daley, serio aspirante más joven a medalla, con 14 años, tras ganar el título europeo de plataforma de 10 metros en Eindhoven este año.
Aunque el as británico hubiera batido a los estadounidenses y alemanes —al final quedó octavo— de todos modos no sería el más joven en colgarse un oro olímpico, porque ese antecedente lo registró la norteamericana Aileen Rigen, quien a los 13 se impuso en saltos ornamentales en trampolín. Nadie lo ha podido superar.
En sus Juegos, China quiere quedarse con todos los registros más importantes.
Además de proponerse ganar el medallero frente a Estados Unidos, los chinos tienen la delegación más grande de la historia olímpica, con 639 deportistas, aunque otras 460 personas nutren un grupo total de 1,099 miembros.
En contraparte, en Suramérica, su opuesto es Bolivia, que envió apenas seis deportistas.
Entre los medallistas olímpicos con más historias está el neozelandés Mark Todd, de 52 años, quien fue oro en Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, y que fue por sus sextos Juegos en Pekín 2008, tras ocho años de jubilación. Quiere sacarse la espinita.
Tal vez resulte más sorprendente la historia de la estadounidense Sheila Taormina, quien a sus 39 años va por sus cuartos Juegos con la salvedad de que debutó en una tercera disciplina: pentatlón. No se sació tras ganar oro en natación en relevos 4x200 libres en Atlanta 1996, ser 6.ª en triatlón en Sídney 2000 y 23.ª en Atenas 2004. Sin duda, mañana se cierran unos Olímpicos impresionantes.