En el ambiente del fútbol, llevar apodo es una costumbre muy arraigada, que nace de los propios jugadores, familia o amigos; aunque, valga la aclaración, los periodistas a veces los inventan destacando ciertas características físicas o de gestos, tal es el caso del “Topo Gigio” Riquelme, como lo han etiquetado por su peculiar forma de festejar goles.
Lionel Messi, por su parte, lleva dos: “Leo”, diminutivo de su nombre, o “Pulga”, por su baja estatura cuando era pequeño y miraba a casi todos sus compañeros desde abajo. Pero no todos se enojan: el dominicano Félix Sánchez adora su apodo de “Superman”, no es para menos, se lo ha ganado por el tatuaje que lleva grabado en su piel con el escudo del famoso superhéroe.
En el mundo de la natación, al nadador estadounidense Michael Phelps, quien superó al mítico Spitz, se le conoce como “el Tiburón de Baltimore”, su ciudad natal.
Por su parte, dentro de la realeza encontramos al “Rey David” Nalbandian, el argentino que a veces se las arregla para bajar a los monstruos del tenis.
Entre esos monstruos está Roger “Fedexpress” Federer, una conjunción entre la partícula inicial del apellido del número 2 mundial y la velocidad para correr hacia el triunfo. Por su parte, la rusa Yelena Isinbayeva es sin dudas la reina de la pértiga, por lo que ya todos la conocen como “la Zarina de la garrocha”.
Para cerrar con los anfitriones, Yao Ming, el pívot de 2.26 metros, es lo más parecido a la Gran Muralla China en la tierra. Sin duda, Pekín fue una diversidad.
|
Yao Ming,
“Muralla China”. Por el hecho de que los Juegos se celebraron en su país, el jugador chino fue comparado con la muralla —maravilla del mundo—, por sus 2.26 metros de estatura.
|
|
Riquelme,
“Topo Gigio”. Decía que celebraba como el personaje porque a su hija le encantaba. Pero se dice que lo hacía para llamar la atención de los dirigentes, para que le pagaran.
|