Apenas se lleva un mes de temporada, pero el fútbol español asiste ya con honda preocupación a la inusual escalada de violencia radical en sus estadios.
Desde que comenzó la temporada 2008-2009 ya se registraron cuatro incidentes graves, incluyendo insultos racistas, muestra de banderas nazis, incautaciones de bates de béisbol y lanzamientos de bengalas que rozaron la tragedia. Es por eso que los responsables de la Liga española parecen decididos a tomar medidas.
Se trata del comienzo más violento en la historia de la Liga, todo un motivo de preocupación para unos dirigentes que, por el momento, se preocupan más de encontrar culpables que de implantar soluciones efectivas para erradicar los actos salvajes.
El primer incidente llegó en la jornada inaugural, cuando el ecuatoriano Joffre Guerrón, del Getafe, escuchó una andanada de insultos racistas emitidos por los radicales del Sporting de Gijón, algo que constó en el acta arbitral.
El comité de disciplina de la Real Federación Española de Fútbol sancionó al Sporting con $4,300. Los insultos no volvieron a producirse.
El siguiente suceso ocurrió el 22 de septiembre durante el clásico disputado entre el Betis y el Sevilla. Fue un encuentro aparentemente tranquilo, pero la fiesta se enturbió cuando los radicales del Betis exhibieron banderas con simbología nazi.
De nuevo, el acta arbitral se encargó de reseñar los incidentes. No hay sanciones por el momento.
La violencia se está moviendo en progresión aritmética y la última jornada de la Liga española, disputada el fin de semana, fue la más conflictiva en el convulsionado inicio de temporada. Todo comenzó el sábado con los graves incidentes en el clásico entre el Español y el Barcelona.
Cerca de 400 “Boixos Nois”, los hinchas “ultras” del Barcelona, ocuparon una grada alta del estadio del Español y desde allí lanzaron hasta seis bengalas dirigidas hacia aficionados locales. Varios saltaron al campo para huir de los proyectiles. Hubo cinco heridos leves, un balance generoso para lo que pudo haber pasado.
La violenta jornada se completó en las horas previas al partido entre el Atlético de Madrid y el Sevilla, cuando la Policía de la capital de España detuvo a 18 radicales y se incautaron 42 bates de béisbol. En este caso, las fuerzas de seguridad sí impidieron la entrada de los violentos al estadio. Demasiados sucesos en muy poco tiempo para un fútbol que, históricamente, es relativamente tranquilo.