Desde hace varios años venía escuchando que los guatemaltecos eran capaces de hacer cualquier cosa por conseguir un triunfo deportivo. Dando el beneficio de la duda, no terminaba de creer la aseveración. Pero la semana pasada terminé por convencerme: es cierto.
Dos acontecimientos deportivos ajenos entre sí (CODICADER y las eliminatorias premundialistas sub 20) dejaron en evidencia que los chapines tienen sed de victoria y si no pueden conseguirlo dentro de la cancha o la piscina, agotan todo tipo de recursos. Actitud antideportiva.
Comenzando por el CODICADER, cuando al equipo de natación de El Salvador —favorito para quedarse con el oro en los relevos de 4X100— no lo dejaron participar en las finales, aduciendo haber entregado tarde las boletas de inscripción. No se habrían levantado sospechas en el caso de no ser porque en la discusión entre las autoridades del INDES y las hondureñas pesó el criterio de los delegados guatemaltecos. En la eliminatoria sub 20, tras su eliminación al premundial luego del juego ante Panamá, los chapines se lanzaron sobre el árbitro y lo culparon de haberles puesto zancadilla al anularles un gol. Equivocación. Los triunfos se aseguran en la competencia. Si no eres capaz de aceptar una derrota es porque aún no estás preparado para ganar.