La XIII edición de los Juegos del CODICADER, que recién se celebraron en Honduras, ha marcado el regreso del liderazgo salvadoreño en el deporte estudiantil, cada vez más importante.
Con 68 medallas de oro, los cuscatlecos conquistaron el primer lugar en el medallero y fueron declarados campeones de la región. Los juveniles celebraron cada medalla ganada con euforia.
No es para menos, sabían que aportaban a la causa cuscatleca y paraban el repunte de los guatemaltecos, que han sido los rivales que vencieron y campeonizaron en 2006 y 2007.
A lo largo de la semana, los chapines puntearon en el medallero. Pero fue hasta el viernes 26 que la brecha se redujo y de 16 oros en ventaja de los chapines, se bajó a dos. Sorpresa. Los salvadoreños supieron aprovecharse de la situación y en las competencias del fin de semana —cosecharon 26 oros— aseguraron el cetro con una solvencia de 19 doradas más (68 contra 49).
El fundamento del éxito cuscatleco se sostuvo sobre la base de cinco deportistas de una generación saliente.
Lo anterior parece haber molestado a las autoridades guatemaltecas y dos incidentes lo dejaron al descubierto.
La esencia CODICADER se desvanece poco a poco. La convivencia no lo es todo. Y es que, paradójicamente, el evento que se celebra en el mes de la independencia centroamericana se contradijo con lo acontecido en el relevo de natación 4X100 y en patinaje.
Boicot guatemalteco
En orden cronológico. El lunes 29 de septiembre —en el marco de la conquista del octavo oro de la nadadora Pamela Benítez—, al equipo cuscatleco de relevo 4X100 no se le permitió disputar la final.
El comité organizador adujo una tardanza en la entrega de las boletas de inscripción. Fue una medida extrema, si se toma en cuenta que los salvadoreños llegaron cinco minutos tarde debido al atraso en el transporte interno que otorgó la misma organización.
Pero no todo llegó hasta allí. Como era de esperar, las autoridades salvadoreñas (comandadas por el presidente del INDES, Jorge Hernández Isussi) abogaron para que se les dejara participar a las nacionales. Los ánimos se caldearon cuando los delegados guatemaltecos apoyaron el argumento de los organizadores. Sin embargo, el colmo fue cuando llamaron a la Policía para que interviniera en el evento de tipo colegial.
Según Pamela, la presencia policial intimidó a los nadadores presentes.
La sospecha sobre las influencias chapinas se dio debido a que El Salvador se perfilaba como favorito para ganar ese oro.
En solidaridad, Panamá se retiró de la competencia. Al final, el evento no se llevó a cabo. Un factor que podría haberse evitado si los organizadores hubieran sido flexibles. Cosa que no sucedió.
Mientras tanto, el 23 de septiembre, en patinaje, sucedió otro suceso extraño.
El salvadoreño José David Ramos efectuó su prueba de 300 metros contrarreloj en 27.61 segundos, tiempo con el que habría ganado oro. Pero Ramos fue descalificado por el juez mexicano Antonio Vásquez, que alegó que el cuscatleco pisó la línea amarilla del circuito con los dos pies (la regla dice que solo puede hacerse con uno). Bingo. El guatemalteco Jesús Guerrero (27.87) salió beneficiado y se quedó con la dorada. No cayó en gracia.
El entrenador del equipo salvadoreño, Marco Mirabal, mostró su descontento ante la medida, pues el réferi mexicano no tenía un juez de línea que evidenciara lo sucedido. Un nuevo caso de polémica.
Postura oficial
Por su parte, el presidente del INDES, Jorge Hernández Isussi, dijo sentirse preocupado por la forma en que los chapines están tomando la justa.
“Han desviado el verdadero sentir de CODICADER, que es fomentar la recreación. Están viendo solo la competencia”, dijo el titular del INDES, quien no descartó mostrar, en los próximos días, una postura oficial con respecto a lo sucedido en el relevo 4X100.