Cantón de San Juan de Tibás. El letrero es imponente y eriza un poco la piel, sobre todo la de los que están allí por primera vez: “Bienvenidos a la cueva del monstruo”. Es parte del comité de recepción en el estadio Ricardo Saprissa, sede del juego que está programado hoy a las 8 p.m. entre la selección de El Salvador y su similar de Costa Rica. Hay 23,000 butacas que están esperando hoy a los hinchas ticos y cuscatlecos que llegarán a ver el partido.Afuera, los revendedores del mercado negro están haciendo su negocio. Ofrecen las entradas de las localidades. Eso sí, de una vez advierten que sombra (“el Vietnam” en el Cuscatlán) está repleto.
Luego, para los que quieren apoyar a su respectiva selección, hay banderas, bufandas y gorros hasta con estilo de vikingo. “Solo que hay que quitarle el palo (el asta) a la bandera para poder entrar al estadio”, recuerdan los mismos comerciantes.
En la cuidad, nadie lanza campanas al vuelo en cuanto a un resultado positivo para los de casa. Los ciudadanos ticos no se atreven ni a dar un pronóstico del choque. Hablan de que hay que darle el beneficio de la duda a esta nueva selección dirigida por Rodrigo Kenton. Se limitan a confiar en los jugadores legionarios que tienen.
El campo luce en buenas condiciones. Se espera que la lluvia no llegue —aunque está pronosticada— para que no afecte a la Azul. Con el terreno mojado, la pelota corre con más rapidez y Costa Rica está más acostumbrada a ello que El Salvador.
El equipo nacional, dirigido por el mexicano Carlos De los Cobos, tiene la encomienda de salir vivo de “la Cueva”, un estadio del cual muchos hinchas ticos hacen alarde. Muchos, al hacer mención del Saprissa, hacen ver como que fuera un reto el salir vivo de allí; es decir, no dejar que el monstruo haga de las suyas.
Por ánimos, nadie se queda atrás en el equipo salvadoreño. Hay ambiente de positivismo y confianza para poder sacar un buen resultado ante los ticos, que tienen ciertas dudas antes del juego.
La selección cuscatleca pretende igualar o mejorar la actuación que hizo en su visita a Costa Rica para la eliminatoria de Francia 1998, donde le robó un punto a los costarricenses con marcador de 0-0.
Previo a su visita a “la Cueva”, la delegación cuscatleca estuvo anoche en el estadio Saprissa para hacer su reconocimiento. Lo hizo en horario nocturno para sentirse en ambiente real de juego. No hubo mayores movimientos tácticos en la hora del trabajo.
De los Cobos había anticipado que no daría detalles de su sistema de juego.