Los venezolanos ratificaron en 1999 el proyecto constitucional del presidente Hugo Chávez, una Carta Magna que el gobernante calificó como “perfecta”. Fue la Constitución número 26 de Venezuela desde la independencia de España.
Ocho años después, Chávez propuso una reforma constitucional que de ser aprobada le hubiera permitido refundar el Estado venezolano. Además, el mandatario se aseguraba la reelección indefinida. El proyecto inicial modificaba 33 artículos, pero el referendo buscaba la aprobación de 69, tras la inclusión de 36 por la Asamblea Nacional (AN), de mayoría oficialista.
Analistas denunciaron un proceso viciado, sobre todo con la propuesta presidencial de reforma cuando el proyecto buscaba cambiar radicalmente las bases del Estado, lo que requiere el llamado de una Asamblea Constituyente.
Las reformas le hubieran dado al Ejecutivo mayores poderes sobre las reservas de divisas extranjeras y el banco central, buscaba fomentar otros tipos de propiedad social y reducir la jornada laboral de ocho a seis horas diarias. También incluía la reordenación territorial del país, con la creación de regiones “especiales militares”.
El 2 de diciembre, las reformas a la Constitución fueron rechazadas por un estrecho margen en un referendo que se constituyó en la primera derrota electoral de Chávez.
Los jóvenes universitarios, que salieron a las calle tras el cierre de la televisión RCTV, se convirtieron en el motor que impulsó la primera derrota chavista. A partir de ese momento, el movimiento estudiantil se convirtió en la cabeza de la oposición, que hasta entonces se había mostrado débil.
Sin embargo, el 31 de julio pasado gracias a los poderes especiales que le otorgó la Asamblea, Chávez aprobó 26 leyes y retomó algunas de las propuestas rechazadas.