La perspectiva de que Hillary Clinton, ex primera dama estadounidense y rival en las primarias demócratas del futuro presidente estadounidense Barack Obama, pueda convertirse en secretaria de Estado en el próximo gobierno divide a los seguidores de Obama, publicó ayer el periódico The Washington Post.
Según el diario, algunos seguidores del presidente electo reaccionaron “conmocionados” a las informaciones al respecto, frente a la alegría que provocaron las especulaciones entre los colaboradores de Clinton. Sin embargo, no hubo reacciones oficiales.
Medios estadounidenses informaron que Obama preguntó durante una reunión, el jueves, con la senadora de Nueva York si estaba disponible para ocupar la jefatura de la diplomacia estadounidense en un futuro gobierno.
Según el Washington Post, Obama se reunió el viernes también con otro de los posibles candidatos barajados para ocupar el puesto: el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson.
Si Obama elige a Clinton sería una decisión audaz, que agregaría a su gobierno a una ex rival de alto nivel, quien puso en duda la experiencia y las ideas en política exterior del presidente electo durante las primarias demócratas a comienzos de este año.
En comentarios de presentación durante un discurso en Albany, Nueva York, Clinton no confirmó ni negó los reportes de noticias respecto a una reunión secreta que habría sostenido con Obama. Funcionarios demócratas dijeron que sí se produjo tal reunión.
“No voy a especular o comentar nada sobre el próximo gobierno del presidente electo. Y voy a respetar el proceso y cualquier pregunta debería dirigirse al equipo de transición”, afirmó Clinton.
Obama molestó a los partidarios de Clinton al no escogerla como candidata a la vicepresidencia.
El presidente electo tiene previsto un encuentro en Chicago, el viernes, con el senador republicano John McCain, su primera conversación cara a cara desde que el demócrata venció al senador por Arizona en la elección presidencial del 4 de noviembre.