La estrategia del Partido de Conciliación Nacional (PCN) de ofertar sus votos a cambio de ministerios no es bien vista ante los ojos de analistas políticos. Observadores políticos como Juan Héctor Vidal, Joaquín Samayoa y Roberto Rubio coinciden en que lejos de negociar votos, el partido debería buscar un rol que equilibre la polarización que existe actualmente en el país, y que puede afectar el proceso electoral de 2009.
Vidal es el primero que critica y descalifica el tipo de negociación que pretende hacer el PCN ante una eventual segunda vuelta electoral, al considerarlas “descaradas y cínicas”. “Esos partidos no tienen identidad ideológica. Son capaces de venderle la conciencia al diablo con tal de tener permanencia”, critica el analista.
Vidal agrega que el PCN ha sido “muy hábil” para mantener una presión permanente sobre ARENA. A su juicio, las aspiraciones del partido de conciliación ponen en evidencia que el país cuenta con institutos políticos muy débiles en identidad. “Según ellos, contribuyen a la gobernabilidad con esos arreglos bajo la mesa. Esos partidos son mercaderes de la política porque, simplemente están pensando en sus propios intereses”, opina, y teme que este tipo de actitudes pueda provocar en todos los partidos pequeños la idea de lucrarse de un proceso como tal.
Samayoa, en cambio, considera que ese tipo de negociaciones son “normales” dentro del ámbito de la política. Sin embargo, cree que el PCN se está adelantando demasiado a los acontecimientos.
“El PCN debería dar muestras de independencia. No deberían estar hablando de condiciones, mejor estar preocupados en tener un resultado decente en la primera vuelta”, valora.
RIESGO PARA PEQUEÑOS
Tanto Vidal como Samayoa coinciden en que la posibilidad de una segunda vuelta electoral está latente. Vidal cree que se avecinan resultados cerrados. Samayoa, por su parte, considera que ese escenario puede variar en la medida en que los partidos pequeños asuman un rol importante en los comicios. “Si hubiera segunda vuelta, el capital político que llevan los partidos pequeños para entrar a este tipo de negociaciones es irrelevante”, agrega.
Pero Samayoa va más allá del proceso y advierte de un riesgo para el final de las elecciones presidenciales: Cree que las condiciones electorales que se están gestando podrían llevar a la extinción de los partidos pequeños en una primera vuelta de las presidenciales, sino logran una votación significativa.
A diferencia de Vidal y de Samayoa, Roberto Rubio, director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), opina que no hay garantías de una segunda vuelta electoral. “La propuesta puede ser un fiasco, porque en la medida en que esto se polarice más las posibilidades de una segunda vuelta son menores porque solo habrán dos fuertes”, subraya.
Un poco más de 61,000 votos fueron los logrados por el PCN en las elecciones de 2004, cuando el gane de ARENA fue por más o menos 500,000 votos.
El economista es más duro en sus críticas a las aspiraciones de los pecenistas: “El PCN es un partido que hace de la política un negocio, es puro clientelismo político y un cinismo increíble”.
El martes pasado, el PCN expresó sus intenciones de ofertar sus votos a cualquiera de los dos partidos mayoritarios, a cambio de administrar por lo menos cuatro ministerios. Los dirigentes del partido bautizaron esas intenciones como “un gobierno de unidad nacional”. Rubio considera que esa unidad no es correcta si se orienta al reparto.