El último día que el diputado Roberto d'Aubuisson habló con su hermano Eduardo fue este mismo lunes que lo asesinaron.
“Había regresado de un viaje y le hablé para consultarle sobre unos planes familiares. Eran como las 9 de la mañana y él aún estaba en carretera salvadoreña. Nunca me dijo que estuviera viendo un movimiento extraño. Estaba animado”, recordó ayer Roberto, minutos después de que lloró desconsolado en el sepelio de su hermano.
Eduardo d'Aubuisson, diputado del Parlamento Centroamericano, fue asesinado y posteriormente quemado el lunes por la tarde en la finca La Concha, aldea Santa Rosita, municipio Villa Canales, Guatemala.
El hecho ocurrió justo un día antes de que se conmemorara el 15.º aniversario de la muerte de su padre, el fundador de ARENA, el mayor Roberto d'Aubuisson.
Ayer, la familia D'Aubuisson estaba “desgarrada” por el fallecimiento del hijo menor de la familia nuclear del mayor. “Es el primero de la familia que se nos va”, dijo entre lágrimas Silvia, una de las hermanas.
El diputado, de 32 años, hizo realidad un objetivo que su padre no logró concluir: ser diputado del PARLACEN. “Estaba contento cuando tomó posesión. Recuerdo que me dijo: ‘Haré lo que él (su padre) no pudo hacer’”, recordó ayer su hermano Roberto, minutos antes de que bajaran el ataúd al sepulcro.
Mientras él decía esas palabras, la esposa del fallecido, Laura de d'Aubuisson, de 27 años, apenas se detenía en pie. “Nos conocimos por 10 años y nunca pensé que se pudiera vivir un amor así”, dijo entre lágrimas.
Los pésames de políticos, amigos y familiares se contaron por docenas en el sepelio, que inició con una misa a las 10 de la maña-na y terminó al mediodía. “El veneno (así le llamaban a Eduardo) no merecía morir así”, dijo Roberto con dolor y rabia.