Los areneros se volvieron a dar cita ayer al local del Consejo Ejecutivo Nacional (COENA), esta vez para recibir los restos del diputado William Rizziery Pichinte, repatriados ayer por la tarde desde Guatemala.
El salón principal del local del partido se vio abarrotado de pobladores de municipios del departamento de Cuscatlán, del cual era originario el diputado al PARLACEN asesinado el lunes.
“Es duro para nosotros porque fue buena persona; no hubieran hecho eso”, manifestó María Gladys Cosme, de 66 años, mientras esperaba en el local del partido la llegada de los restos.
Cosme viajó desde la ciudad de Cojutepeque a la capital junto con un grupo de simpatizantes de ARENA para participar en las honras fúnebres.
Pichinte tenía una fábrica de sombreros en Cojutepeque, la cual administraba su familia.
A las 6:15 de la tarde, el cadáver del diputado llegó al COENA, escoltado por miembros del partido y familiares.
Adolfo Tórrez, director de ARENA por el departamento de San Salvador, dio las palabras de apertura de la ceremonia religiosa a cargo del sacerdote Juan Carlos Calzada.
“Tenemos que ser fuertes, serenos, responsables y entregarle esto a Dios y a la justicia”, dijo Tórrez.
Tras la breve ceremonia católica, intervino el ministro de Seguridad Pública y vicepresidente de ideología de ARENA, René Figueroa, y posteriormente la vicepresidenta de la República, Ana Vilma de Escobar.
“En estos momentos, William se encuentra en la casa donde luchó por sus principios e ideales de democracia y de libertad”, dijo Figueroa.
Tras el acto, al filo de las 7:30 de la noche, el cadáver fue trasladado a una funeraria de la capital donde fue velado anoche.
Hoy serán llevados sus restos a Cojutepeque, en donde serán expuestos en capilla ardiente y se celebrará una misa de cuerpo presente en la iglesia San Sebastián a las 3 de la tarde.
Luego, el cuerpo del diputado será llevado a la capital y en una ceremonia privada, será cremado, pues su familia decidió conservar sus cenizas, manifestó Antonio, hermano del legislador.