Los cuatro agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala, acusados de matar a tres diputados salvadoreños y su motorista, fueron asesinados ayer dentro de sus celdas en el penal El Boquerón, en Cuilapa, localizado a la altura del kilómetro 66 de la carretera hacia El Salvador.
El múltiple asesinato de los agentes policiales fue confirmado por el director de la PNC de nuestro país, Rodrigo Ávila, quien recibió un informe oficial de su homólogo en Guatemala, Erwin Sperisen.
Los policías, identificados como Luis Arturo Herrera López, de 39 años; José Adolfo Gutiérrez, de 36; Marvin Lange Escobar, de 31; y José Estuardo López Arriaga, de 28, fueron degollados dentro de sus celdas.
El crimen de los cuatro policías habría sido cometido por un “comando armado” que ingresó al penal a la hora de la visita, según los reportes de los familiares de todos los internos de ese reclusorio.
Luego del homicidio, los reos tomaron como rehenes al alcaide del penal, Vladimir Oruzo, y a cuatro custodios a quienes tienen amenazados de asesinarlos si ingresa la Policía al presidio.
Los agentes asesinados pertenecían a la sección contra el crimen organizado de la División de Investigación Criminales (DINC), la unidad élite de la policía de Guatemala.
El homicidio se produce en medio del anuncio hecho por representantes diplomáticos de Estados Unidos que este lunes llegará a Guatemala un grupo de investigadores del FBI para participar en las investigaciones del asesinato de los diputados del Parlamento Centroamericano (PARLACEN).
Los diputados William Pichinte, Eduardo d'Aubuisson y José Ramón González Rivas, y el chofer Napoleón Ramírez, fueron brutalmente asesinados el pasado lunes.
“Me sorprende bastante lo ocurrido”, reaccionó Álvaro Matus, fiscal del Ministerio Público de Guatemala.
El problema inició a las 3:30 de la tarde y luego de dos horas suspendieron la energía y los sacaron de las celdas y los reos fueron llevados al sector de mujeres, relató Esperanza García, quien estaba de visita en el penal.
Los reos advirtieron a la PNC que no querían reos que no fueran pandilleros y rompieron el pacto firmado anteriormente.
Las autoridades penitenciarias argumentaron que decidieron enviar a ese penal de máxima seguridad a los policías por temor de que fueran asesinados.
Ávila: “Esto afecta las investigaciones”
El director de la Policía de El Salvador, Rodrigo Ávila, reconoció anoche que el asesinato de los cuatro agentes viene a “pertubar la investigación”; sin embargo, confía en que las pesquisas continuarán hasta llegar a fondo.
“El asesinato viene a dar un traspiés a lo que es el proceso de investigación, y viene a romper con una cadena de investigación que en estos momentos se estaba dando”, lamentó.
El asesinato arrancó reacciones en las principales bancadas de la Asamblea Legislativa que exigieron a Guatemala profundizar en las pesquisas.
“Esto pone en evidencia que estas personas fueron contratadas para cometer el asesinato. Hoy se vuelve una labor más grande para Guatemala el poder llegar hasta los autores intelectuales de la muerte de los diputados”, afirmó el jefe de bancada de ARENA, Guillermo Gallegos.
El diputado del PCN, Orlando Arévalo, sostuvo que el crimen de los cuatro agentes “demuestra que estamos frente a un crimen organizado que está dando señales que quieren que los casos queden en absoluta impunidad y no llegar a la autoría intelectual”.
“Esto es un desafío al Gobierno de Guatemala para que profundicen en las investigaciones, estos policías alguna pista han deber dado. Hay que esperar, y se requiere hoy más que nunca de la colaboración del FBI”, explicó.
El congresista del FMLN Gerson Martínez afirmó que el asesinato de los gendarmes “es un reto para Guatemala y El Salvador, porque parece ser más grueso de lo que se esperaba. Pareciera que tiene que ver con alto crimen organizado. Es demasiado grave para nuestros países que el crimen organizado se haya infiltrado”. Para este día, está programado el arribo del FBI a Guatemala.
|