Efraín Alejandro Guevara Escobar, de 39 años, tiene tatuajes en sus brazos. Varios de ellos son parecidos a los logos que usan los paracaidistas de las fuerzas especiales del Ejército. Esas marcas parecen confirmar lo que la Policía dice de él: perteneció al primer contingente de soldados que viajó hacia Iraq como parte del batallón Cuscatlán.
La Policía capturó a Guevara Escobar porque presuntamente violó a un menor de edad, un joven de 15 años.
Después de aceptar que estuvo por 25 años al interior de las fuerzas armadas, Guevara negó rotundamente haber corrompido al menor, a quien identifica como un muchacho que vive cerca de su casa en Apulo, Ilopango.
“Dígame si no: un muchacho de 15 años bien fácil puede contra alguien como yo”, explicaba Guevara.
El militar explicó que él acostumbraba a reunirse con sus compañeros de trabajo y amigos para ver películas en la noche. En una ocasión, cuando se dirigía a su casa, fue atacado por el abuelo de la presunta víctima, quien le pidió que se fuera de la colonia. Este no aceptó y por eso es que el anciano interpuso la denuncia contra Guevara.