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Diálogo refrescante
Afectividad y sexualidad verde (II)



Kalena de Velado
Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

kvelado@yahoo.es
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 10/12/2008

 

Como parte de mi tesis para graduarme del Magister en Bioética, he querido realizar una serie de artículos sobre una sana actitud sexual, a la cual califico de verde, orgánica y holística, aprovechando que se realizará pronto en el país la Cumbre iberoamericana, centrada en la juventud.

Me gusta llamar a los métodos naturales de planificación familiar métodos de afectividad y sexualidad verde orgánicos, porque están en armonía con la naturaleza personal propias de hombre y la mujer. Son verdes, frescos, descontaminados y en sintonía con la tendencia de alimentos orgánicos, clasificados así por no tener pesticidas ni hormonas o ingredientes artificiales en su proceso de siembra y cosecha. Estos vegetales y alimentos pueden llegar a costar el doble en precio y son altamente valorados entre la comunidad científica y expertos en nutrición.

Los métodos naturales, verdes, se basan en la observación y el reconocimiento por parte de la mujer madre (y del padre), de las fases fértiles de su ciclo ovárico, y en la abstinencia de las relaciones sexuales en dicha fase, si la finalidad es aplazar temporalmente o definitivamente una gestación. Y utilizándolos efectivamente para cuando se busca un nuevo embarazo. En nuestro caso, lo hemos utilizado para buscar ser padres.

Ser orgánico, tener una sana actitud ecológica y verde, es recordar que en las personas, lo material y lo espiritual no son dos vidas autónomas ni se trata de una doble vida. No existe propiamente una vida animal del hombre y la mujer, pues sus cuerpos muestran siempre a sus dueños humanos.

Los métodos naturales modernos han avanzado científicamente y se basan en los cambios fisiológicos que se producen a lo largo de la vida reproductiva de la mujer de forma cíclica. La manera correctamente de utilizarlos consiste en apreciar una serie de modificaciones a escala de sus órganos reproductivos que, en su conjunto, constituye lo que se conoce como ciclo genital femenino, y que son consecuencia de los cambios hormonales producidos por la ovulación, centro rector del ciclo femenino. Mediante la autoobservación de los indicadores biológicos experimentales que ocurren durante el ciclo menstrual, aunque este no sea puntual, es posible reconocer el estado de fertilidad en cada momento, según los expertos, delimitando las fases fértiles e infértiles. Conociendo los días fértiles alrededor de la ovulación, hay que abstenerse de tener relaciones sexuales en estos días cuando no conviene un embarazo, y al contrario, cuando se desea y busca la concepción, hay que aprovechar precisamente estos días. Los métodos orgánicos o naturales, la afectividad y sexualidad verde, no eluden las leyes del cuerpo que conducen a la vida. Simplemente aceptan la posibilidad de reconocer los ritmos de la mujer que indican los días de su fertilidad y poder actuar en consecuencia. Estos métodos son fáciles de conocer, siempre y cuando se aprendan adecuadamente y se realice el seguimiento correspondiente al inicio con una monitora.

Cuando los esposos alternan la unión sexual y la continencia periódica, no cierran sus voluntades a toda concepción posible. Al contrario, el respeto a la dimensión procreativa del acto sexual es condición indispensable para el amor conyugal.

En los municipios más pobres, la mayoría está acostumbrada a leer los signos de la naturaleza. El único material que necesitan es un pedazo de cartón y un trozo de carbón para anotar. Pero el más preciado tesoro que resulta de este proceso de comunicación entre el hombre y la mujer es que los hace corresponsables de su decisión de traer hijos al mundo. Genera una forma respetuosa de relacionarse, salpicada de ternura, en la cual ambos cooperan entre sí y ninguno se impone al otro.