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Periodista invitado
Vienen años de vacas flacas



Andrés Oppenheimer
Columnista de The Miami Herald y del Nuevo Herald

Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 10/12/2008

 

No se engañen con el universal suspiro de alivio que se oyó cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó el paquete de rescate de $700 mil millones para salvar al sistema bancario del país. La medida contribuirá a evitar un colapso financiero, pero la economía estadounidense seguirá en baja, y Latinoamérica recibirá un golpe más grande que el que muchos suponen.

La crisis de Wall Street no significará “la debacle del capitalismo” como Hugo Chávez proclamó triunfalmente, ni significa que el Primer Mundo “se derrumba como una burbuja (sic)”, como lo dijo la presidenta argentina, Cristina Kirchner.

Lo probable es que signifique un movimiento pendular, desde una economía de libre mercado excesivamente desregulada durante el gobierno de Bush hacia una economía más regulada, como ha ocurrido muchas veces en Estados Unidos después de ciclos de gastos excesivos e impuestos insuficientes.

Pero la crisis crediticia de EUA nos afectará a todos Se vienen años de vacas flacas. El gasto de consumo se reducirá y significará una desaceleración del crecimiento económico estadounidense, motor de la economía mundial y principal fuente de comercio, turismo e inversión de muchos países latinoamericanos y estos verán caer sus exportaciones y perjudicará especialmente a México y Centroamérica, cuyas economías están estrechamente vinculadas al mercado estadounidense.

En el plano financiero, Latinoamérica tendrá mayores dificultades para acceder a préstamos externos para pagar sus proyectos de infraestructura o cumplir con pagos de la deuda externa. Además, la crisis se produce en un momento en el que muchos países están haciendo frente a mayores gastos por importaciones de petróleo y alimentos.

“Hay cuatro crisis simultáneas que están afectando a nuestros países”, dijo el presidente dominicano, Leonel Fernández, “la crisis financiera, la crisis energética, la crisis de alimentos y la crisis climática. Esto va a tener una incidencia directa en lo inmediato”.

Augusto de la Torre, director del departamento latinoamericano del Banco Mundial, me dice que la economía latinoamericana probablemente crecerá entre un 2.5% y un 3.5% en 2009. Antes se estaba proyectando un crecimiento de alrededor de más de 4.5% el año próximo para la región.

El rescate financiero es una buena noticia, pero no será suficiente. No reactivará el crecimiento mundial si Washington no empieza a reducir su deuda de más de 11 billones de dólares, y la gente vuelve a confiar en la economía. El próximo presidente estadounidense debería imponer un paquete de austeridad, no muy diferente a los que se prescribían a los países latinoamericanos durante sus crisis financieras de los años ochenta y de los noventa.

En cuanto a qué países latinoamericanos resultarán más perjudicados, como paradoja la lista probablemente incluya a varios de los que han celebrado la crisis financiera de EUA como presunto “colapso” del capitalismo, y que tienen poco acceso al crédito internacional.

La caída del precio de las materias primas reducirá ingresos y puede aumentar las tensiones políticas en Venezuela, Argentina, Ecuador y otros países exportadores de materias primas que han estado gastando más de lo que deberían. Sus políticas populistas estaban cimentadas en los estratosféricos precios de sus materias primas, y es posible que ahora estén entre las principales víctimas de la desaceleración de la economía global.