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Diagnóstico y tratamiento del lupus (III)




Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 8/31/2008

Dr. Mauricio Alegría Reumatólogo pediatra Tels. 2226-6635 y 7871-5587maualegria@yahoo.com

Buenos días estimado lector, en esta oportunidad explicaré cómo se hace el diagnóstico de lupus y mencionaremos algo sobre su tratamiento.

Como el lupus es una enfermedad autoinmune los síntomas pueden ser escasos, poco claros o muy severos, por lo que desde hace un tiempo los médicos utilizamos mecanismos que permitan hacer el diagnóstico de esta enfermedad.

Imagine usted un rompecabezas con sus piezas dispersas sobre una mesa. Eso puede ser el lupus. El médico ordena las piezas, las junta y forma una figura para el diagnóstico.

No siempre es fácil de armar. Puede, por lo tanto, tomar un buen tiempo o que una pieza se esconda entre las otras y hasta que no aparece no podemos completar la figura. La anterior descripción es lo que realiza el reumatólogo y a este grupo de piezas les llamamos criterios. Los más utilizados son los criterios del Colegio Americano de Reumatología.

Son a la fecha 11 los criterios que se reunen en un solo momento o se van agregando en el tiempo. Con cuatro o más se hace diagnóstico de la enfermedad. El problema es que las manifestaciones de lupus pueden verse en otras enfermedades y aunque la persona tenga cuatro criterios o más podría no tener lupus.

Por el contrario, hay casos de lupus con pocas manifestaciones, pero la severidad de estas o la mayor frecuencia en lupus nos hace diagnosticarla. Entre los criterios hay datos llamados clínicos, como la artritis, el eritema malar, entre otros.

Hay datos de laboratorio entre los que destacan alteraciones en sangre y en orina, la presencia de los llamados anticuerpos antinucleares, que aunque no son específicos se asocian fuertemente a lupus.

El examen debe ser realizado con técnica adecuada y en laboratorio especializado para que la lectura sea dada en valores llamados diluciones. Obligatoriamente esta interpretación debe ser realizada por el reumatólogo, ya que un reporte positivo no indica enfermedad y se necesitan los valores (dilución o titulación) por sobre un valor normal (dado según la técnica de laboratorio usada).

Además, estos valores pueden tener que repetirse o de ampliar el estudio con pruebas mas específicas y delicadas en su proceso y reporte final.

Entonces, el diagnóstico de lupus puede ser fácil si se reune todas las piezas del rompecabezas, pero en ocasiones no lo es y solo el juicio clínico y el paso del tiempo permitirán llegar al diagnóstico

El tratamiento

Una vez realizado el diagnóstico sigue el tratamiento que lo podemos dividir en tres grupos: la terapia que controla y busca inactivar la enfermedad, tratamiento de manifestaciones asociadas o no a la enfermedad o al tratamiento especifico y la terapia orientada al apoyo personal, familiar y social.

En el primer grupo están los fármacos llamados esteroides que son la piedra angular del tratamiento y por lo tanto deben ser indicados por un médico capacitado en el uso de estos para el lupus (reumatólogo) entre ellos están la prednisona y prednisolona.

Serán utilizados en dosis adecuadas según en cada caso en particular e insisto, por el especialista. El objetivo es disminuir la inflamación y se administran por vía oral o por intravenosa. Los esteroides al saberlos utilizar son medicamentos que salvan vidas.

Una vez que el esteroide ha logrado reducir la inflamación se agregan los llamados inmunosupresores como la azatioprina, ciclofosfamida e hidroxicloroquina. Estos pueden iniciarse desde el primer momento del tratamiento o posteriormente y buscan controlar la enfermedad.

Estos tratamientos no están exentos de efectos adversos por lo que se suplica que solo sean utilizados por el especialista.

Si los tratamientos anteriores no logran ejercer su efecto, se utilizan otras opciones innovadoras, tampoco exentas de riesgo tales, como el micofenolato y el rituximab, entre otros.

El tratamiento también incluye fármacos para control de la hipertensión arterial, convulsiones, protectores renales, reductores de los lípidos (grasas) en sangre, bloqueadores solares, dieta y ejercicios.

El tercer grupo, no menos importante, busca apoyo psicológico, trabajo social colaborando con el grupo familiar para que este apoye más y dé mejor forma al familiar con lupus.

Las asociaciones o grupos de apoyo son de importancia invaluable, pues aquí los pacientes se conocen entre ellos e intercambian experiencias y conocimientos, se motivan e instruyen sobre su enfermedad.

Como se han dado cuenta el diagnóstico de lupus puede ser complejo y por lo tanto lo es el tratamiento. Por lo tanto, se hace énfasis en cumplir las indicaciones del médico a cabalidad para un rápido control y reducir las complicaciones sin olvidar que la fe en Dios les permitirá llevar mas fácilmente la prueba.