El llevar una vida organizada es una de las mayores cualidades de saber administrar el tiempo, puesto que este es uno de los recursos más apreciados que nos puede vencer si no lo logramos controlar, además no se puede recuperar. Administrar el tiempo significa administrarse uno mismo. Es lograr realizar todo lo que se tiene que hacer en su debido tiempo. Es por eso, que primero hay que descubrir en qué y cómo lo estamos gastando, así tenemos más conciencia de lo que hacemos y dejamos de hacer.
Una técnica recomendable en el trabajo es utilizar los últimos 15 ó 20 minutos al finalizar la jornada laboral, para planear las actividades y la rutina del día siguiente. Cabe mencionar que el tiempo rara vez se utiliza exactamente como se ha planeado, pero igual se debe procurar respetar los compromisos y actividades establecidas.
Los mejores logros se obtienen por medio del establecimiento de objetivos. El tiempo disponible debe asignarse a las tareas por orden de importancia, y también estableciendo fechas límites para cumplir con los compromisos y responsabilidades. Si se posponen las actividades puede llegar a convertirse en un hábito que tiene como resultado el desperdicio del tiempo. Aplique el dicho “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
El mantener a la mano la agenda del día hace más fácil el administrar correctamente el tiempo. Se deben registrar todas las actividades que se realizarán en el transcurso del día, la semana o el mes, sin dejar atrás los pequeños detalles que al final pueden ser perjudiciales y generar una gran pérdida de tiempo. Ojo con confiar en su memoria, uno nunca sabe cuándo se le puede escapar un dato, mejor regístrelo.
Una forma de hacer tiempo es delegar tareas a terceros. Hay personas a las que les gusta que les asignen tareas, en especial si son buenas haciéndolas. Así que lo importante es escoger bien a las personas para delegar.
Hay que concentrarse en una sola actividad a la vez. Cuando logramos eso inmediatamente se tiene un período altamente productivo, logrando una concentración al 100%. Por eso hay que eliminar todo tipo de distracción, como el teléfono, los chats, el correo, entre otras. Todo esto puede interrumpir y dejar el esfuerzo de concentración a un lado.