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ONU: Las injusticias sociales inciden en la esperanza de vida

“Las injusticias sociales matan en gran medida a las personas”, señala un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgado el jueves en Viena.

Ginebra/DPA
salud@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 8/31/2008

Para ilustrar su mensaje, la OMS apunta que en la ciudad escocesa de Glasgow, 13 kilómetros deciden sobre casi tres décadas de esperanza de vida. Así, un niño del problemático barrio de Calton vive de media 28 años menos que uno de Lenzie. Según el informe, las injusticias sociales se cobran miles de vidas en todo el mundo.

Sin embargo, los autores señalan que estas injusticias mortales desaparecen en el lapso de una generación. Los más afectados son, como era de esperar, los países en desarrollo.

En Níger, uno de cada cuatro niños no llega a celebrar su quinto cumpleaños. En cambio, en las naciones indistrializadas solo muere uno de cada 150 niños en esos primeros años, recalca el informe.

Una mujer en Suecia tiene un riesgo de uno entre 17,400 de morir durante el embarazo o en el parto, mientras que en el caso de una embarazada afgana la proporción es una de cada ocho. La esperanza de vida de una chica en Lesotho es de 42 años menos que una japonesa. “Y la biología no lo explica todo”, subraya la OMS.

Pero también dentro de cada país las injusticias sociales deciden entre la vida y la muerte: en Australia, por ejemplo, los hombres aborígenes viven de media 17 años menos que el resto de australianos.

Los hijos de madre boliviana sin estudios tienen un riesgo de morir del 10%, mientras que si la madre posee formación académica el riesgo se reduce hasta un 0.4%.

Y en los años noventa, en Estados Unidos, casi 900,000 muertes podrían haberse evitado si negros y blancos tuvieran la misma esperanza de vida.

En esa época, los millonarios avances sanitarios salvaron unas 180,000 vidas en el país, señala la OMS.

El informe, en el que trabajó durante tres años una comisión de expertos del University College London dirigidos por Michael Marmot exige, entre otras cosas, que el dinero, el poder y los recursos se repartan justamente no solo en todo el mundo, sino también a escala nacional y local.

Aunque en los últimos 25 años la globalización ha propiciado un enorme crecimiento de la riqueza en todo el mundo, la brecha entre ricos y pobres se ha agrandado más del doble: en 1980, el producto interior bruto de los países con el 10% de población más rica era 60 veces superior al de los países con el 10% de la población más pobre.

Veinticinco años después, la diferencia es 122 veces mayor.

Un ejemplo a seguir, según la comisión de expertos, son los países nórdicos. Su política de igualdad de derechos y pleno empleo equiparó el acceso a las prestaciones y servicios sociales y minimizó la brecha social.

“Este ejemplo ilustra lo que debe suceder en todo el mundo”, dicen expertos.

La superación de las injusticias sociales en todo el mundo es posible si se realizan esfuerzos, pero en el lapso de una generación, esto es más una esperanza que un pronóstico.

“Se necesitan gobiernos sin precedentes”, señaló la directora general de la OMS, Margaret Chan, con la mirada puesta sobre todo en los países industrializados. “Los sistemas sanitarios no se hacen más justos por sí mismos”, agregó.