El estrés está arraigado entre los pobres, fundamentalmente debido a los problemas de dinero, la carga laboral, la mala cobertura de salud y otros factores, señaló Craig Gundersen, de la University of Illinois, quien dirigió el estudio.
“Las personas comen en respuesta a la sensación de estrés”, explicó, y en este caso los niños estarían comiendo más como respuesta a los problemas en el hogar relacionados al estrés.
Los hallazgos muestran que existe la necesidad de una red social firme de contención que brinde protección para las familias pobres en este tipo de inconvenientes; una mejor educación financiera para ayudar a los pobres a manejar mejor el dinero y una cobertura adecuada de salud, añadió.
El equipo de Gundersen, de la Iowa State University y la Michigan State University, observó los datos de 841 niños de familias que vivían por debajo de la línea de la pobreza y habían participado de un sondeo del Gobierno sobre nutrición realizado entre 1999 y 2002.
“Hallamos que el estrés acumulado experimentado por la madre del niño es un determinante importante del sobrepeso infantil”, informó el equipo.
Los chicos que vivían en hogares con mucho estrés y donde había suficiente alimento eran más propensos a padecer sobrepeso u obesidad que aquellos que vivían en ambientes estresantes pero donde la comida escaseaba, añadieron
Esto se deberían a que, si bien en ambos casos se padecían ambientes con estrés, el primer grupo contaba con alimentos en los cuales encontrar refugio.
“Los niños en familias con la comida asegurada tendrían mayor posibilidad de consumir ‘alimentos confortables’, que suelen ser poco saludables, como respuesta a (el estrés) que experimentan”, escribieron los investigadores.
Dado que la mayoría de los chicos estadounidenses no vive en zonas donde los alimentos escasean, los resultados sobre la influencia del estrés materno serían un importante factor de riesgo para los niños que son obesos o tienen sobrepeso en Estados Unidos.
“Nuestros hallazgos son particularmente relevantes para los niños de entre tres y 10 años”, señalaron, dado que los de mayores pueden hallar alivio fuera del hogar, en los amigos o el trabajo.
“Varias madres en este estudio sufrían al menos un síntoma de depresión y ansiedad. Brindarles atención y asesoramiento médico relevante aliviaría los síntomas, y tendría el beneficio indirecto de disminuir el sobrepeso infantil”, señalaron.