Un dolor de cabeza le pasa a cualquiera, pero la migraña es un trastorno neurológico con repercusiones en lo social, laboral, académico y familiar. Las molestias son tales que la persona no puede funcionar bien cuando le vienen las dolorosas crisis. “La migraña no me deja vivir”, se queja Claudia, de 25 años. “Cuando ataca el dolor no puedo estudiar, no quiero que nadie me hable y no soporto ni la luz, ni los ruidos”, comenta la joven.
Ella es una de las 240 millones de personas en toda América que padecen esta enfermedad y la mayoría, para variar, son mujeres, de acuerdo con el doctor William Arias Sifontes. Es el dolor de cabeza más frecuente que existe, agrega el neurólogo.
Las causas de la migraña tienen su base en los vasos sanguíneos del cerebro y en los neurotransmisores, sus células especializadas. Un factor desencadenante como el estrés, algunos alimentos o incluso el calor producen la vasoconstricción y la vasodilatación. Con esto viene el dolor, explica el doctor Arias.
En otras palabras, los vasos sanguíneos se cierran y luego se dilatan o extienden como una reacción a un estímulo o factor desencadenante.
Pero, ¿por qué algunas personas son sensibles a estos estímulos y otras no? Arias dice que existen algunas condiciones que hacen a un individuo más susceptible a la migraña. Ser mujer, vivir en países de climas extremos (mucho calor o mucho frío) y tener entre 15 y 35 años de edad (aunque también puede ocurrir en la infancia), se han identificado como las características más comunes entre quienes padecen migraña.
Y el componente genético no se descarta. Un 70% de los casos de migraña son hereditarios, puntualiza el doctor.
Además, las hormonas son las responsables de que este problema afecte a tres mujeres por cada hombre. Son los cambios hormonales, a su vez, los que ayudan a que en el embarazo disminuyan o desaparezcan los síntomas.
Diferentes tipos
La migraña común afecta al 80% de los pacientes y se caracteriza porque produce náuseas y vómito, dura entre cuatro y 72 horas, el dolor es pulsátil y en ambos hemisferios del cerebro.
Además, estas personas no presentan aura, una especie de aviso por medio de perturbaciones visuales de que vendrá el dolor. O lo que Claudia describe como “unas lucitas de colores antes de que comience la migraña”.
El aura caracteriza a la migraña clásica, que también causa dolor, solo en un lado de la cabeza y afecta al 15% de los pacientes, señala el neurólogo. Los otros tipos de migraña son: la oftalmoplégica, que produce dolor alrededor del ojo y disminución en la apertura del mismo, y la retiniana.
Esta última genera dolor intenso, dificultad del habla y pérdida de la visión durante una o tres horas en un solo ojo.
Todos los tipos se manifiestan en crisis originadas por detonantes que los pacientes suelen identificar, enfatiza el doctor Arias. Esto ayuda a prevenir las crisis. Pero el no utilizar fármacos aumenta el riesgo de un accidente cerebrovascular (derrame) debido a la vasoconstricción, advierte.