Existe cierto grupo de enfermedades o trastornos que dañan no solo sintomáticamente al organismo sino que también afectan la estética de las personas, máximo si el área afectada es la cara.
Es un hecho que a ninguno nos gustaría ver nuestro rostro torcido o desfigurado, independientemente del nivel de vanidad que se tenga.
La parálisis facial es la pérdida total del movimiento muscular voluntario de un lado del rostro.
Las causas más comunes de parálisis facial son: Parálisis de Bell, apoplejías, tumor cerebral, infecciones y trauma congénito (recién nacidos), entre otros.
Se desconoce la causa exacta de la parálisis facial. Presuntamente, a medida que un nervio facial pasa a través de las aberturas estrechas del cráneo, este se comprime provocando síntomas. Han relacionado que el virus del herpes puede ocasionar la inflamación del nervio. Lesiones faciales o en la cabeza, tumores, infecciones de oídos, nariz y garganta por virus o bacterias, y cambios bruscos de temperatura también pueden ser causas de parálisis facial.
El 75% de casos de parálisis facial periférica se debe a una afección llamada parálisis de Bell, designada así en honor al cirujano y fisiólogo escocés Charles Bell, en el cual el nervio facial resulta inflamado. Dicho nervio inerva 16 músculos que son los encargados del tono facial, simetría y los movimientos voluntarios e involuntarios del rostro.
Es relativamente frecuente en nuestro medio, sin distinción de sexo, y puede ocurrir a cualquier edad, aunque generalmente se presenta entre los 15 y 45 años.
Tiene una incidencia de 14 o 25 casos por cada 100,000 personas en un año; dicho de otra forma, una de cada 60 o 70 personas en toda su vida. El embarazo triplica el riesgo, y las recurrencias afectan a un 8% o 10% de los pacientes.
También afecta, usualmente, un lado de la cara (generalmente el izquierdo), provocando hormigueo y sensación de entumecimiento del lado afectado. Posteriormente se presenta incapacidad para mover un lado del rostro, dolor de oídos, dificultad para hablar, babeo y lagrimeo excesivo, además de imposibilidad para cerrar el ojo afectado, lo cual puede ocasionar deshidratación del ojo, infección y formación de úlceras en la córnea. Las personas que lo adolecen presentan caída de la comisura labial, lo que dificulta mantener líquidos dentro de su boca, debido a que no pueden sellar completamente sus labios. En ocasiones hay pérdida del sentido del gusto en el lado afectado del rostro, y el sonido se puede percibir más fuerte en dicho lado.
Amigo lector, existen factores de riesgo que pueden orientarlo para que usted sepa si es candidato a adolecerlo: miembros de la familia que tengan parálisis facial, embarazo, resfriado o gripe, sistema inmunológico debilitado (defensas bajas), estrés y diabetes mellitus.
Recuerde que un factor de riesgo es algo que hace que aumenten las posibilidades de contraer una enfermedad o trastorno.
Aproximadamente un poco más de las dos terceras partes de las personas con parálisis tendrán una recuperación completa de forma espontánea. La mejoría clínica se logra en el 85% de los casos en las primeras tres semanas, el resto mejorará entre tres y seis meses más tarde.
Los estudios refieren que aproximadamente un 16% presentarán secuelas moderadas o graves.
Los ejercicios faciales, la protección ocular y algunos fármacos son de mucha ayuda. Es por ello que es importante que todo paciente busque ayuda médica al iniciar los síntomas.