El sacerdote además dejó entrever que actuaba con independencia de Iglesia católica.
23 de Abril de 2014 a la(s) 6:0 / Nelson Rauda Zablah/Jessica Ávalos
Archivado en
Centros Penales
Fabio Colindres
mediador
Pandillas
tregua
“Yo también quiero decir, categóricamente a la nación, que jamás he recibido un cinco en mi rol de mediador o de búsqueda de la paz en este país”, dijo ayer el capellán del Ejército, Fabio Colindres, uno de los mediadores de la tregua entre pandillas.
El pasado 22 de enero se filtraron los audios de entrevistas que la Fiscalía General de la República (FGR) realizó a varios funcionarios de Seguridad y Centros Penales, en una investigación aún abierta por la tregua entre pandillas iniciada en 2012.
En uno de los audios, el exdirector de Centros Penales Nelson Rauda apuntó a que los mediadores de la tregua (Colindres y Raúl Mijango) recibían un salario de $2,500 del Gobierno.
Colindres hizo eco de las palabras de Mijango para defenderse de esas denuncias. “Quienes hayan hecho estas acusaciones quedan retados a probarlo. Yo estoy tranquilo en mi conciencia. No he recibido un centavo”, agregó.
La conferencia de prensa que brindó el sacerdote católico Colindres se llevó a cabo en la iglesia anglicana San Juan Evangelista. Ahí, el capellán de la Fuerza Armada reconoció de manera tácita que no cuenta con el apoyo de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) para el relanzamiento que propone.
“Trabajar por la paz y por el bien común no necesita permiso de nadie”, justificó Colindres. “Nunca un obispo habla en nombre de toda la Iglesia católica (...). Puedo asegurarle que no hay ningún obispo que esté en contra de que se trabaje por la paz. Cuando se trabaja por la paz nadie está en contra de ninguna iglesia”, dijo.
Las palabras de Colindres y el lugar elegido para la conferencia evidencian el distanciamiento de la Iglesia católica con la tregua entre pandillas, un viraje completo desde el apoyo inicial.
Desde el 13 de mayo de 2013, la CEDES empezó a cuestionar los resultados de la tregua, y llegó a desligarse por completo en agosto de 2013. A finales de marzo de 2014, el arzobispo José Luis Escobar describió la tregua como “un esfuerzo muy bien intencionado que no funcionó”.