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Ignorar las graves deficiencias educativas que persisten en El Salvador es ignorar las oportunidades de negocios que se presentan constantemente en la era de la informática. 

27 de Abril de 2014 a la(s) 6:0 / Mauricio Ernesto González

Hoy, en comparación de la era industrial, los nuevos millonarios crean sus fortunas cada vez más rápido en el garaje de su casa a partir de productos web exitosos creados una tan sola vez y vendidos miles o millones de veces.

En la era industrial se necesitaba fabricar un producto tangible, material millones de veces junto al establecimiento de los canales de distribución para crear una fortuna, ahora la economía pasa por un proceso revolucionario capaz de crear riqueza a través de la tecnología y así mejorar la economía local; prueba de ello en nuestro país es la industria informática relacionada con las redes sociales que está siendo utilizada por muchos jóvenes para generar ingresos a través de su administración o aprovechadas por comerciantes para la venta de sus productos o servicios.

Revisando estadísticas de una empresa nacional dedicada a la intermediación entre sitios web como Amazon y usuarios en El Salvador las compras en línea han tenido un incremento de 40 % a 45 % entre 2012 y 2013, cifra que va acorde al comportamiento mundial donde cada vez se hacen más compras en línea y donde la nueva tendencia es hacerla a través de teléfonos inteligentes. También toda persona conectada a internet tiene la posibilidad de comprar y vender divisas a través del software gratis de FOREX obteniendo así ganancias diarias, incluso comprar y vender la moneda virtual “bitcoin”.

De forma paralela, el campo de la medicina está dando grandes pasos en el desarrollo de medicinas genéticas que tienen el potencial de curar varios tipos de enfermedades y alargar nuestra vida.

Estos y otros tantos desarrollos tecnológicos con los que encaramos el siglo XXI solo son posibles aprovecharlos de manera óptima a través de una educación de calidad enfocada con las nuevas realidades de un mundo conectado que tiene como estandarte la creatividad y la búsqueda de soluciones depuradas a problemas recurrentes. Parece risible y fuera de toda lógica que en las aulas de clase continúen en pie contenidos que no tienen ningún fin práctico a la realidad económica de una generación que se perfila a ser una de las más violentas y marginas de la historia nacional. Se debe impartir un componente humanístico que permita comprender las ciencias sociales, sin embargo el énfasis debe estar anclado a las nuevas herramientas tecnológicas que permitan generar conocimiento y no ser simples “fotocopiadoras” que lo reproduzcan. El actual programa educativo continúa sin estimular la creatividad y brindar las herramientas que permitan construir o desarrollar una idea y así imprimirle competitividad al país.

El nuevo Gobierno, a través del Ministerio de Educación, tiene la misión de generar los espacios que les permitan a los estudiantes capacitarse en las áreas tecnológicas a todos los niveles y así lograr congruencia entre educación y las nuevas demandas de la humanidad para competir de forma eficaz en otros mercados. Los programas educativos, educadores e infraestructura deben ser modernizados para obtener resultados sólidos, y como punto medular –intrínseco a la cultura salvadoreña– se debe cambiar la concepción de estudiar para obtener un empleo: se debe estudiar para generar más empleos.

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