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El ingeniero Mauricio Samayoa fue llamado a la presencia del Señor

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El ingeniero Mauricio Samayoa, quien fue presidente de Banco Cuscatlán y Aseguradora SISA, deja un gran legado a su familia y las nuevas generaciones del país.

Buen hijo, hermano, esposo, padre, abuelo, excelente compañero, amigo y jefe y ejemplar ciudadano son algunos de los calificativos y los buenos recuerdos que perdurarán en la memoria de familiares y de centenares de ciudadanos sobre el recordado banquero ingeniero Mauricio Samayoa, quien entregó su alma al Creador, rodeado del cariño y atenciones de su familia.

26 de Junio de 2015 a la(s) 6:0 / Reina María Aguilar

Su deceso ocurrió ayer en la ciudad de Miami, después de una prolongada enfermedad que sobrevivió durante 14 años.

El ingeniero Mauricio Samayoa, que fue llamado a la presencia del Señor y quien fue por varias décadas presidente del Banco Cuscatlán, que pasó a ser Citi, nació el 23 de agosto de 1949 en El Salvador, en el seno del hogar de los esposos Rodrigo Samayoa y Celina Rivas de Samayoa, quienes procrearon cuatro hijos más: Rodrigo, José Alberto, Celina Samayoa de Arrieta y Ana María Samayoa.

Este recordado banquero con numerosas y reconocidas cualidades realizó sus estudios desde primaria hasta bachillerato en el colegio Externado de San José, donde siempre se destacó como un brillante estudiante y un excelente deportista. El baloncesto y el tenis fueron siempre sus deportes favoritos.

Sus estudios de Ingeniería Industrial los cursó en la Universidad de El Salvador, donde también destacó por ser un brillante y ejemplar estudiante.

Su deseo de superación profesional lo llevó fuera de las fronteras del país para realizar estudios de Maestría en Holanda y la Universidad de Tennessee, Estados Unidos.

Este hombre de mucha laboriosidad al servicio del Banco Cuscatlán, de sus empresas y del país, un hombre cuyas obras quedarán para la posteridad y como un valioso patrimonio para El Salvador y más allá, formó su hogar con la señora María Elena Fernández de Samayoa.

De esta unión matrimonial nacieron sus dos hijos: María Elena y Mauricio José, quienes le dieron uno de sus mejores regalos de su vida, cuatro nietos: Isabel y Eduardo Altamirano Samayoa, y Mauricio Andrés y Sebastián Samayoa Álvarez.

No es difícil referirse a los méritos, virtudes, carisma y humanismo de un salvadoreño integral como lo fue el ingeniero Samayoa, quien se dio por completo a su familia, a su trabajo, a sus colaboradores, amigos, a las causas nobles y a la patria, sin olvidar su gran apoyo al deporte nacional.

“Brillante, lo complejo lo hacía parecer sencillo”, expresó, al referirse al ingeniero Samayoa, Nelly Aguilar, quien fue directora de Riesgo de Crédito para Centroamérica y Panamá del Banco Cuscatlán.

Se incorpora a la vida bancaria

El ingeniero Mauricio Samayoa, quien también fue presidente de la aseguradora SISA y con Maestría en Administración de Negocios, se incorporó al Banco Cuscatlán, un banco regional para mentes sin fronteras, para desarrollar un importante proyecto de expansión en la región a partir de 1992, según expresó el ingeniero José Alberto Gómez, director de Banca de Personas de dicha institución bancaria y amigo personal del recordado fallecido.

Para muchos considerado como un trabajador incansable, sencillo y franco, luchador ante la adversidad, don Mauricio llevó al éxito al banco con su gran mística de trabajo en equipo con sus ejecutivos y su personal. Siempre le apostó a la regionalización y la estrategia de crecimiento del banco. Además, promovió su modernización tecnológica y la creatividad para brindar más y mejores servicios, desde los créditos empresariales hasta pagos electrónicos, remesas y soluciones crediticias para mantener la sanidad financiera de sus clientes.

Visionario, logró con su liderazgo natural transformar la banca y trascender fronteras expandiendo el banco a Centroamérica y Panamá. “Humano, en su trato suave y cordial con todos y siempre pensando en el bienestar del personal del Banco Cuscatlán y SISA, beneficiando a miles de familias”, lo describió Nelly Aguilar, quien formó parte de su equipo de trabajo en el Banco Cuscatlán.

Durante su gestión como presidente del Banco Cuscatlán, le apostó también al deporte nacional.

El ingeniero Samayoa, que fue una persona altruista y que siempre apoyó al más desprotegido y a entidades que ayudan a los más necesitados, entre estas, Libras de Amor y al Polígono de Soyapango, dirigido por el padre Pepe, se desempeñó como gerente general del Grupo Frenkel, que distribuía vehículos, buses y camiones de marcas como Isuzu, Mitsubishi, Leyland, Chrysler y Peugeot. Fungió además como presidente del Comité Olímpico de El Salvador (COES) de 2003 hasta 2007, debido a su quebranto de salud. Este periodo le fue suficiente para dejar un legado para la juventud y contribuir a hacer del deporte salvadoreño un legado para la región.

En el mundo deportivo salvadoreño fue muy querido y su aporte a este por medio del banco y de su persona fue apreciado. Trabajó para que el Banco Cuscatlán becara a atletas olímpicos para su superación, algunos de ellos: Jorge Jiménez, Eva María Dimas y Juan Salmerón.

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