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Necesitamos $10 mill para educación flexible”

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Viceministro de Educación habla, convencido, del potencial de la educación flexible para revertir la deserción y generar habilidades productivas en los jóvenes.

9 de Enero de 2017 a la(s) 6:0 / Ricardo Flores

Francisco Castaneda, viceministro de Educación, tiene a cargo la parte más operativa del ministerio. Eso implica, entre otras cosas, visitar los 5,184 centros escolares públicos del país y tratar de buscarle salida a las múltiples necesidades del Sistema Nacional de Educación. Problemas que pasan por diferencias entre docentes, infraestructura escolar, logística y, en esta coyuntura de inseguridad, también por buscar caminos para reinsertar a los miles de jóvenes que cada año abandonan la escuela, entre otras cosas, por la presión que reciben de grupos de pandillas en las zonas donde viven o estudian. El primer día laboral de este año, el viceministro habló con LA PRENSA GRÁFICA sobre una de esas salidas a la deserción escolar. Aunque reconoce no es una ciencia terminada, dice estar seguro que la educación flexible, esa que se ofrece sin horarios y sin una normativa regular, ha resultado ser una clave importante para revertir el fenómeno.

¿Cuáles son las medidas que toma el ministerio para evitar la deserción escolar?

Trabajamos en lo que le llamamos modalidades flexibles. Son oportunidades que están fuera del marco normativo regular del sistema. El joven adulto puede estudiar por la vía virtual, por la vieja modalidad de educación a distancia, en la nocturna y hoy con el Plan El Salvador Seguro (PES), creamos el plan de ofertas educativas.

¿De qué trata ese plan?

Estas ofertas educativas nos ha llevado a contratar un equipo multidisciplinario que está en los 16 municipios del PES. Ahí hay maestros con especialidades de Lenguaje, Sociales, Ciencias e Idioma y son asistidos por un psicólogo y un asistente técnico pedagógico. La idea es que en ese municipio donde por problemas económicos, desintegración familiar, inseguridad o territorialidad los jóvenes que no pudieron seguir sus estudios obtengan en su localidad, en una escuela o una sede habilitada para que sigan estudiando, el grado inmediato superior a través de varias formas.

Una es la prueba de suficiencia, cuando los estudiantes se someten a un proceso rápido de actualización y se hace una prueba; al aprobarla, se hace el trámite para que obtenga el grado inmediato superior. También pueden hacerlo por la vía de educación acelerada al recibir clases intensivas durante seis meses para obtener la aprobación del grado. Y la tercera es la modalidad de técnica inicial, para aprender oficios como electricidad, bordados o emprendimiento como panaderías.

¿A cuántas personas se atendió el año pasado con este tipo de educación flexible?

En términos generales, educación flexible hay de diversas formas. En la zona rural, por ejemplo, nos piden mejorar las granjas y huertos escolares. En esto hay un avance notable porque les dotamos de granjas, les damos asistencia técnica donde los jóvenes y padres aprenden hasta cómo vacunar a las aves de corral. Se beneficia la comunidad porque tiene huevos frescos y carne de pollo disponible. A escala nacional atendimos a una población de 46,000 estudiantes en 2016.

¿Tienen la capacidad para medir cuántas de estas personas atendidas son estudiantes que desertaron de las escuelas?

En el marco de las medidas extraordinarias del PES, nosotros nos comprometimos con el Gabinete de Seguridad que teníamos la capacidad de reincorporar al sistema educativo a unos 4,000 estudiantes de los municipios que fueron atendidos en las dos primeras fases del plan.

Nos habíamos comprometido con esa meta, pero al cierre del año pasamos de los 5,000. Eso generaba un indicador de deserción, esto va a dejar su huella cuando terminemos de identificar el indicador de deserción 2016.

Estamos por identificar la causa real de deserción esos 5,000 estudiantes que capacitamos entre julio y diciembre, que fue cuando comenzó la contribución especial. Así podemos decir a ciencia cierta que han sido recuperados y han sido reincorporados. No solo estamos dando un aporte del indicador de media del país, sino que generamos otras habilidades de oportunidad de producir a la gente. Tendrán oportunidad para ganarse la vida en carpintería, fontanería, bordados, obra de banco y otros oficios.

¿Pero qué está haciendo el ministerio por evitar que los muchachos abandonen la escuela?

Nosotros vamos a seguir con el plan de seguridad escolar que abarca a más de 1,200 escuelas a nivel nacional en los lugares que fueron identificados de mayor incidencia, vamos a seguir con los corredores escolares que le llamamos como un componente del Plan Escuelas Seguras que tiene que ver con aquellas escuelas que están en lugares bastante estables, pero el riesgo mayor está cuando los jóvenes se desplazan a sus casas. Vamos a seguir con planes de prevención con arte, música, oficios.

¿Hay una estrategia nueva?

Estamos en una discusión interna para ver cómo ampliamos el modelo de Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno. Hemos hablado de llevarlo a 500 escuelas más de las 1,200 que se atiende en la actualidad.

¿Cuál es el principal freno de ese programa?

A mi juicio es estratégico para ampliar el modelo el almuerzo escolar. La jornada extendida exige que los jóvenes deben almorzar en la escuela. He estado revisando dos propuestas: licitar empresas que sirvan los almuerzos o contratar cocineras que compren, cocinen y sirvan. Ese es el debate interno en el ministerio.

¿Cuánto costó, en términos de inversión, este programa de Educación Flexible durante 2016?

Tuvimos alrededor de una inversión de más de $3 millones en seis meses. Eso se cubrió con las transferencias escalonadas que hizo la Asamblea Legislativa de la contribución especial para la seguridad que empezó en julio.

Siento de que este recurso ha sido muy valioso, no es cierto que este fondo sea innecesario para el Ministerio de Educación, como lo han dicho ciertos diputados con el argumento de que Educación ya tiene recursos; porque con estos fondos se atiende y habilita laboralmente a una población que no fue atendida en décadas, y otros que por diversas razones abandonaron el sistema.

Esto le va a dar un aporte importante a elevar los niveles de productividad al país.

¿Cuál es la meta para este año?

Nosotros estamos firmes por recuperar a 10,000 estudiantes que están fuera del sistema y que pueden ser atendidos por estas modalidades flexibles. Si logramos llegar a 16,000, sería excelente, porque esa es nuestra planificación presupuestaria; pero si logramos recuperar 10,000 significa que a finales de 2017 le entregaríamos al país 15,000 jóvenes que estarían con pequeños negocios que serían muy productivos.

En dinero, ¿cuánto necesita el Ministerio de Educación para alcanzar esa meta en este año?

Esperamos que no pase de unos $10 millones en el año, tomando en cuenta que los $3 millones que invertimos el año pasado fueron entre julio y diciembre, que fue cuando empezó la transferencia de la contribución especial.

Esperamos que la inversión instalada que ya tenemos nos genere un ahorro importante. Sería más la expansión y aumento de cobertura que llegaría a 26 municipios. Es fundamental que esta contribución se vea como política de Estado, que subsista a cualquier gobierno en turno y que los que tenemos capacidad de aportar a programas de capacitación y reinserción es bueno que lo hagamos.

Aún no tenemos aprobación del presupuesto para este año...

Pero como sociedad nos debe de interesar que ese joven que está en la esquina sin hacer nada y a merced del jefe de la clica, del narcomenudeo, esté aprendiendo un oficio, nos va a dar una mejor retribución a los que hoy tenemos un empleo, tenemos un teléfono y consumimos una factura que podamos ser solidarios con los que hoy están esperando una oportunidad.

Vamos a seguir y no solo eso, sino que vamos a expandirnos en todos los municipios que están atendiendo el PES.

¿Cómo es la dinámica de esas transferencias de la contribución especial?

Cada dos o tres meses, el Ministerio de Hacienda hace la bolsa del fondo que se recoge por la contribución al uso de la tecnología y lo somete al Gabinete de Seguridad y al Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia y luego lo manda a la Asamblea, donde se define la forma de distribución.

¿Hay riesgo por la falta de presupuesto y si no se determina que el MINED necesita el apoyo de la contribución especial?

Estaríamos trabajando con el presupuesto de 2016 de absorber estos programas con reducciones presupuestarias. Lo que sí es importante hacer notar que con la contribución especial se piense de cara al país, porque están generando un efecto positivo para estabilizar la oportunidad de jóvenes y adultos, más allá de las acciones coercitivas que hace el gobierno, en la parte de prevención de la violencia.

Sin embargo, hay que decir que los jóvenes han visto como una oportunidad ese fondo que nos transfieren en el marco de las medidas extraordinarias porque está llegando a sectores que no podríamos llegar con el presupuesto corriente del MINED. No se podría ofrecerles educación técnica inicial, por ejemplo.

¿Entonces hay un riesgo real de que se abandone el proyecto?

No es el único esfuerzo, estamos trabajando en otras ofertas: queremos habilitar escuelas técnicas con el apoyo de la Universidad de El Salvador. La idea es crear una especie de institutos tecnológicos en aquellos departamentos donde no hay educación superior.

Estamos trabajando con las autoridades universitarias, por ejemplo, en cómo aprovechar los recursos mar, pues tenemos cinco veces el tamaño de El Salvador en el mar y no hemos sabido aprovechado. La geotermia es otra posibilidad.

Si no hacemos nada, serían jóvenes que vendrían a engrosar el grupo de jóvenes que se han categorizado como el grupo de los que ni estudian ni trabajan.

Además, el ministerio tiene un gran cantidad de ofertas. Podríamos decir que aquí en el país el que no estudia es porque no tiene un deseo de superación; pero no solo se trata de una oferta para educación Inicial, sino que también el nivel Básico se ha extendido por todo el país, y en Media estamos avanzando, hoy ya ha pasado del 60 % de cobertura.

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