El Salvador - Julio 24, 2017

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Los medios de comunicación son importantes canales para informar a la sociedad y crear una cultura cívica.

24 de Junio de 2017 a la(s) 0:0 / Rafael Ernesto Góchez

Los medios de comunicación también hacen llegar las voces de los gobernados a los gobernantes. Su papel, entonces, es vital para consolidar la naciente democracia salvadoreña. En este sentido y dado que miles de connacionales están desencantados de los dirigentes y partidos políticos, es conveniente que los medios –tradicionales y alternativos– redoblen esfuerzos para informar y empoderar a los ciudadanos. Consecuentemente, es clave que la población tenga acceso a información que represente una pluralidad de opiniones y sea precisa y confiable.

En este marco y dada la polarización que avivan los dirigentes de las principales fuerzas políticas, el período electoral 2017-2019 es una oportunidad para que los contribuyentes y ciudadanos se hagan escuchar constructivamente. El reto es doble: (1) los medios de comunicación les dan más espacio y voz a ciudadanos e iniciativas cívicas postergadas, y (2) las organizaciones de la sociedad civil luchan realmente por los derechos de la gente y el interés público.

De caminar en esta dirección, los dirigentes políticos tendrían que establecer una efectiva comunicación con los jóvenes, mujeres y adultos mayores del área rural y urbana. Una opción sería que los aspirantes a gobernar promovieran verdaderos foros, encuentros y consultas ciudadanas en los catorce departamentos. Por ello y a pesar de los avances en torno a la libertad de expresión en El Salvador, a continuación se presentan siete puntos que los medios de comunicación podrían sopesar para ayudar a reducir la brecha entre gobernantes y gobernados.

Punto 1. Dar más espacio y voz a los ciudadanos y sus organizaciones en los catorce departamentos del país antes, durante y después de las elecciones de 2018 y 2019.

Punto 2. Promover y transmitir foros, coloquios y eventos donde los candidatos dialoguen con los salvadoreños de diferentes estratos sociales, sobre las finanzas públicas, la violencia delincuencial y la aplicación de la ley.

Punto 3. Cooperar para que el círculo académico y la sociedad civil analicen constructivamente la realidad nacional y las propuestas municipales, legislativas y presidenciales.

Punto 4. Convocar a expertos para dimensionar los efectos del centralismo, la polarización y la corrupción en la lucha por el control del aparato estatal y la pérdida del control territorial.

Punto 5. Debatir si la política de hoy en día es una política mediática. Esto es conveniente porque el neopopulismo amenaza con gobernar a través de medios de comunicación y redes sociales.

Punto 6. Analizar las causas determinantes del bajo nivel de inversiones e impulsar la cooperación pública-privada para dinamizar el crecimiento económico y la generación de empleo digno.

Punto 7. Discutir los efectos de la política antiinmigrante de EUA en los compatriotas que viven dentro y fuera de El Salvador, y destacar medidas que beneficien y afecten a los emigrantes.

Conclusión: aumentar la apertura de los medios de comunicación (TV, prensa escrita, radio, internet y otros) hacia la ciudadanía y empoderarla es un paso decisivo para rescatar a El Salvador y consolidar el sistema democrático de libertades. Consiguientemente, estos siete puntos confirman el destacado papel de los medios de comunicación en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y del derecho a la información en todo el territorio nacional.
 
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