El Salvador - Julio 25, 2017

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Diálogo y diplomacia en El Salvador (I)

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15 de Julio de 2017 a la(s) 0:0 / Andree Cardona

Recientemente pude conversar entre correos electrónicos con una doctora en Sociología y misionera de nacionalidad alemana llamada Ulrike Purrer que vivió en El Salvador, sobre su tesis doctoral que trató sobre la Diplomacia Pastoral en el proceso de paz en El Salvador en la década de 1980 hasta la firma de los Acuerdos de Paz de forma protocolaria en 1992, definitivamente solo el título del libro llama la atención a curiosos y a aquellos estudiosos de temas de las relaciones internacionales de la Santa Sede.

Pues bien, me ha llamado la atención dado que soy internacionalista de profesión y un desde luego feligrés católico, dos razones de peso para mostrarme interesado en tal documento, la primera vez que oí de él fue en un programa radial nocturno que dirige el –hoy– cardenal Rosa Chávez en las vísperas al XXV aniversario de los Acuerdos de Paz en El Salvador en el corriente año. La tesis doctoral que les comento, en primer lugar se hizo en alemán y luego traducida al castellano –lengua nuestra– y me ha llamado la atención pues aunque no parezca hoy en día pero ese histórico evento del 16 de enero de 1992 de la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México, fueron titulares (primera plana) de la prensa global y de importante estudio para la sociología de distintas nacionalidades. Dicho libro destaca la importante participación de monseñor Rivera y Damas, arzobispo de San Salvador (el arzobispo diplomático) de la época, y su obispo auxiliar Gregorio Rosa Chávez en los diálogos que se tuvieron en distintos puntos del país (La Palma, Ayagualo, Nunciatura, entre otros) que concluyeron con el evento citado.

En mi última intervención en este mismo espacio pude hablarles un poco de las negociaciones internacionales que ha tenido la Santa Sede, solo algunas pues son numerosas, no podía obviar en comentarles brevemente la participación que tuvo la Nunciatura Apostólica de El Salvador en los diálogos, en poder reunir a las partes enfrentadas durante el conflicto armado suscitado en nuestra tierra cuscatleca.

Tal como he mencionado con anterioridad, somos un país llamado a lograr los entendimientos necesarios para lograr el anhelado desarrollo no solo económico, sino que también social, cultural y hasta político, porque los países desarrollados alcanzaron ese peldaño tan fundamental y lograron consensos, lograron una coexistencia a pesar de tener marcadas diferencias ideológicas; cuando el papa Juan Pablo II visitó nuestro país en 1983, dijo algo que a nosotros los salvadoreños nos marcó y nos tiene que seguir marcando para bien: “Seamos artesanos de la paz”.

Los buenos oficios diplomáticos tales como: diálogo, negociación y el buen “lobby” deben estar permanente en nuestra sociedad máxime con nuestros antecedentes, nuestros Acuerdos de Paz son y serán un ejemplo para el mundo, ¡sí! Pero es de hacer un autodiagnóstico como sociedad si hemos alcanzado solamente el diálogo o hemos logrado el diálogo con un verdadero entendimiento en temas de país que son trascendentales, creamos en el relevo generacional para la tarea del crecimiento económico, la coexistencia y sobre todo una verdadera reconciliación nacional.

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