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El mejor aliado del FMLN es ARENA

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Cada vez más ciudadanos piensan que ARENA sigue representando ese pasado que ya no quieren.

17 de Julio de 2017 a la(s) 0:0 / Roberto Rubio-Fabián

De las más serias y recientes encuestas de opinión saltan a la vista cuatro gruesas conclusiones. En primer lugar, la pésima gestión gubernamental ha hecho descender fuertemente las preferencias electorales del FMLN. En segundo lugar, se esperaría que ello condujera a un incremento de las preferencias electorales de la oposición, ARENA; sin embargo, esta tampoco “canta mal las rancheras" y experimenta un declive parecido al del FMLN. En tercer lugar, el descontento que la gestión del partido oficial genera no va para ninguno de los partidos políticos existentes. En cuarto lugar, si las cosas siguen así la tendencia será que las próximas elecciones se definan entre los “discos duros” de los dos partidos grandes; por el momento más o menos parejos.

De esas conclusiones surgen varias interrogantes, siendo una de ellas ¿por qué el principal partido opositor no solo no capitaliza el descontento ciudadano con el gobierno y partido oficial, sino que también experimenta la sangría de sus simpatizantes?

Aunque puede haber varias respuestas y puntos de vista al respecto, he acá una respuesta general: por no dejar atrás su pasado, ese pasado que justamente le ha hecho perder en las últimas elecciones presidenciales.

ARENA no ha podido eliminar/reducir la percepción de importantes segmentos de la población de que es el partido de los ricos. Tampoco se aleja de las prácticas autoritarias y ejercicios legislativos viciados que caracterizan a nuestro desprestigiado sistema político. Carece de liderazgos creíbles e innovadores. Se atrinchera en su prepotencia de ser la primera fuerza política del país para ejercer una política de adeptos y no de alianzas con sectores sociales. Siguen intolerantes y cerrados ante ideas liberales y progresistas. Cuando eran gobierno decían que el país tenía rumbo y ahora dicen que no lo tiene, pero siguen sin definir cuál es el contenido concreto de ese rumbo. Antes se defendían y ahora atacan sin mayor capacidad propositiva. Antes y ahora seleccionan sin mayor tamiz ético a algunos de sus candidatos, los cuales posteriormente salen implicados o juzgados en delitos. Callaron cuando delante de sus narices se desarrollaba la corrupción del gobierno de Saca y hoy como oposición se rasgan las vestiduras ante la corrupción gubernamental.

Por todo ello, cada vez más ciudadanos piensan que ARENA sigue representando ese pasado que ya no quieren, ese pasado que nos ha conducido a este desalentador presente que casi todos no queremos. ARENA no ha podido distanciarse de ese descompuesto sistema político, que lejos de ir resolviendo nuestros problemas ha contribuido a agravarlos.

Hay que reconocer que en ARENA hay más aires e intentos renovadores que en el FMLN, donde se padece de inmovilismo político, y donde, como solía decir un vicepresidente español, “el que se mueve no sale en la foto”. Sin embargo, si ARENA quiere ser un partido ganador, y un partido que contribuya a salir del hoyo en que las dirigencias políticas y económicas nos han metido, la renovación debe ser real y sustantiva y no mero discurso electoral.

Si ARENA quiere ser catalizador del enorme descontento hacia el partido oficial, y no marchar a su ritmo, debe entonar otra canción: iniciar un proceso que le permita convertirse en un partido preferencial de las capas medias; con ideas nuevas y liderazgos frescos; con robustos filtros éticos y de desempeño en la selección de sus candidatos; alejarse de las viciadas y clientelares prácticas legislativas; no dejarse tentar por propuestas populistas y electoreras y elevar/calificar su capacidad propositiva; reconocer y pedir perdón por los pecados del pasado, entre ellos la corrupción cometida por varios de sus miembros, pues mientras no lo hagan, sus críticas hacia la corrupción e impunidad actual no tendrán mayor credibilidad.

Como escribió hace algún tiempo en este periódico David Escobar Galindo, ARENA y el FMLN son espejos paralelos. Si ARENA sigue parado frente a ese espejo, seguirá siendo un importante aliado de los triunfos del FMLN, pues este no ha ganado tanto por sus méritos sino por los desméritos de su principal oponente.
 
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