El Salvador - Julio 24, 2017

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La campaña presidencial está ya sobre el terreno y hay que ir recogiendo sus signos para entender en qué momento estamos

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El viejo estilo de campaña evidentemente ya es obsoleto, y la renovación se impone, tanto en las figuras de los que aspiran a la candidatura y al puesto como en los métodos de trabajo que han de ponerse en práctica para asegurar ventaja a la hora de sumar en las urnas.

17 de Julio de 2017 a la(s) 0:0 / David Escobar Galindo / Escritor

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Es notorio según resulta de los hechos que se suceden en el día a día que la campaña electoral por la Presidencia y Vicepresidencia de la República para el período 2019-2024 ya se inició en el terreno, y los aspirantes se hallan recorriendo el país o están a punto de hacerlo para ponerse en contacto directo con la ciudadanía en las diversas comunidades. Dicho proceder no es nuevo como tal, porque basta con hacer recuerdo de lo ocurrido en los eventos electorales inmediatamente anteriores para constatar que los períodos de campaña se vienen extendiendo progresivamente, y eso es efecto natural de que el apoyo ciudadano en las urnas viene haciéndose cada vez más exigente a consecuencia de que la ciudadanía gana conciencia creciente de su rol como depositaria del poder.

En esta oportunidad, nos hallamos ante un escenario que presenta características muy particulares, porque está en juego una segunda alternancia posible y porque las condiciones de la realidad nacional son críticas, lo cual tiene en alerta mayor al sentir y al pensar de la población. No es casual, entonces, que los aspirantes presidenciales que han salido o que se han anunciado estén poniendo en la primera línea de su estrategia de trabajo el ir a conocer de primera mano lo que necesita y lo que desea la gente de la gestión pública que está por venir. El viejo estilo de campaña evidentemente ya es obsoleto, y la renovación se impone, tanto en las figuras de los que aspiran a la candidatura y al puesto como en los métodos de trabajo que han de ponerse en práctica para asegurar ventaja a la hora de sumar en las urnas.

En este momento, sólo aspirantes que se apuntan al partido ARENA o que provienen de sus filas han salido a la palestra. Y es curioso que los dos que con más anticipación se han hecho presentes sean ajenos a las estructuras políticas tradicionales de dicho partido. Esto es indicativo de que las caras nuevas tienen hoy más fuerza que antes, sobre todo porque parecen impulsadas desde afuera y no desde las estructuras establecidas, como fueron los casos de Elías Antonio Saca en ARENA y de Mauricio Funes en el FMLN en sus respectivas coyunturas competitivas. Sin duda estamos presenciando dinámicas diferentes, que responden a situaciones distintas en el tiempo. Falta que ver lo que va a ocurrir ahora en el FMLN, que tiene desde luego sus propios desafíos, aunque ahí las novedades parecen menos factibles; sin embargo, en política todo puede pasar.

De aquí a marzo de 2019 toda la atmósfera nacional estará marcada por la competencia que se definirá dentro de un poco menos de 20 meses. Durante todo ese tiempo tanto los candidatos como los partidos estarán a prueba no sólo frente a la ciudadanía sino sobre todo ante los retos de la realidad. Y esto último es lo que todos tendrían que tener muy presente: la realidad del país en sus diversas expresiones se ha ubicado como el principal gestor de la vida política. La retórica va quedando atrás, y son las propuestas y las estrategias las que ganan terreno. Debido a ello, los planes de gobierno ya no pueden ser esquemas improvisados, como ha sido la práctica tradicional: tienen que ser ejercicios bien programados y debidamente planificados, con suficientes y confiables mecanismos de verificación.

Todo apunta a que la campaña actual determinará el desenvolvimiento de las campañas futuras, al menos en lo básico; y esto deriva del nuevo perfil de la participación ciudadana, que cada vez es menos mecánica y más demandante. Lo anterior no se queda en el área electoral, sino que se traslada inmediatamente al ejercicio de la función para la que se elige. Y es que todo evoluciona o debe evolucionar en conjunto, porque la realidad es así. La gestión presidencial que iniciará el 1 de junio de 2019 se tendrá que emprender y desplegar con una creatividad de nuevo estilo, conforme a los requerimientos del presente en clave de futuro. Gobernar está en vías de reciclaje histórico, y eso hay que tenerlo en cuenta sin evasivas. La evolución tiene su lógica, y habrá que respetarla para avanzar constructivamente en la línea del progreso.
 
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