Foto por

1 de 2
  • Hacinamiento. Las autoridades de Centros Penales calculan que actualmente hay una sobrepoblación de 18,000 en las cárceles.

$12
millones serán utilizados para la implementación del proyecto de brazaletes a reos en libertad condicional.
“En la medida que podamos evacuar de los centros penales gente que pueda pasar a la fase de confianza y semilibertad va a dar espacio a los reos que están en bartolinas (de la Policía).”
“Los reos en los que se puede utilizar estos brazaletes son personas que no se les imputa delitos graves ni son de estructuras delictivas.”
Nelson Rauda,director general de Centros Penales
monitorización mediante GPS
La utilización de brazaletes de localización es una novedad en la región centroamericana.
Pulseras
Los brazaletes son una especie de pulseras, los cuales pueden ser colocados en piernas o brazos de los reos.
Bajo agua
Cada brazalete tiene instalado un Sistema de Geoposicionamiento Global (GPS), similar al de un teléfono celular de última generación, el cual, incluso, puede ser localizado cerca de 25 metros bajo el agua.
Acero inoxidable
Luego de ser colocado el brazalete a los reos, en fase de libertad condicional, resulta complicado abrirlo o romperlo porque está elaborado de acero inoxidable, de acuerdo con el director de Centros Penales.
Ubicación
Según la información de Centros Penales, el GPS tiene un rango de certeza de 30 centímetros de distancia en la cual se encuentra la persona con el brazalete.
Marco regulatorio
Paralelo a la aprobación de los fondos, El Salvador deberá crear un marco regulatorio en cuanto al uso de estos brazaletes localizadores.
Un poco más de 4,000 reos podrían salir en libertad condicional o con medidas sustitutivas en el primer semestre de 2013. Esto si la Dirección General de Centros Penales implementa el proyecto de brazaletes de localización mediante GPS, según dijo Nelson Rauda, director de esa institución.

La posibilidad de instalar los dispositivos tecnológicos en los brazos o las piernas de reclusos que se encuentran en fase de libertad condicional o son procesados por delitos menores, que les permitirá permanecer fuera de las cárceles cumpliendo su pena, es cada vez más cercana, dijo Rauda.

El proyecto, que comenzó a ser estudiado por las autoridades penitenciarias a principios de 2010, consiste en la colocación de un brazalete de acero inoxidable con GPS a reos de poca peligrosidad.

El brazalete es seguido mediante una señal satelital y monitorizado en el centro de control, ubicado en San Salvador, que permitirá verificar la localización del reo.

La señal de satélite determinará si la persona está dentro de los límites establecidos. “Se les determina zonas de exclusión para ellos, que pueden ser la frontera de El Salvador, de un departamento específico o una vivienda donde permanece en detención domiciliar”, agregó el funcionario.

El centro de monitorización de localización de reos tendrá conexión directa con el Sistema de Emergencias 911 de la Policía Nacional Civil, que ejecutará el seguimiento de la persona que porta el brazalate ante la posibilidad de que incumpla los límites establecidos como parte de la libertad condicional o la medida sustitutiva a la detención.

El hacinamiento

Para el director de Centros Penales existen dos razones por las cuales “es urgente” la implementación del proyecto: la primera, disminuir el hacinamiento; la segunda, evitar “contaminar” a personas que son procesadas por delitos menores con reos vinculados a delitos graves o estructuras delincuenciales en el interior de los centros penales.

Según datos proporcionados por Centros Penales, las 19 cárceles del país tienen una capacidad para recluir a 8,110 internos. Para el 11 de diciembre de este año, la población reclusa sumaba 26,891 reos, lo cual significa que existe una sobrepoblación aproximada de 18,781 internos: “Estos proyectos de brazaletes y otros que estamos llevando a cabo son vitales, porque en la medida que podamos evacuar de los centros penales del país gente que pueda pasar a la fase de confianza y semilibertad va a dar espacio en los regímenes ordinarios y eventualmente los que están en bartolinas (de la Policía) van a pasar a los penales”.

Con lo anterior, según el funcionario, se tendrá un mejor control de los internos en el interior de las celdas penitenciarias. El proyecto, que tendrá una inversión de $12 millones, se ejecutará –según los planes del director de Centros Penales– entre enero y junio de 2013.

El dinero con el cual se tiene previsto realizar el proyecto proviene de fondos de dos préstamos: $6 millones del Banco Centroamericano de Inversión Económica y $6 millones del Banco Interamericano de Desarrollo.

Esos préstamos, sin embargo, dependen del aval de los diputados de la Asamblea Legislativa.

Rauda reconoció el alto costo económico del proyecto pero, según él, representa una inversión social determinante en el comportamiento de la delincuencia en el país.

El funcionario cree con la implementación del proyecto de vigilancia de reos en fase de confianza o libertad condicional evitará que personas vinculadas a delitos menores que no representan un riesgo para la sociedad tengan “un contagio criminal” en su ingreso a los centros penales: “Los reos en los que se puede utilizar brazaletes son personas con delitos que no son graves, ni pertenecen a estructuras delictivas”.

El servicio de brazaletes es parecido al servicio de internet o de cable domiciliar, el cual se mantiene mientras dure el contrato, que en esta ocasión será durante dos años. Después de ese tiempo, Centros Penales devolverá los brazaletes a la empresa o recontratará el servicio a un costo similar. “En dos años creemos que el Gobierno deberá asignar fondos del presupuesto de la nación para la utilización de brazaletes en reos por el momento el dinero proviene de préstamos”, dijo Rauda.