En realidad, mi análisis se funda en consideraciones de orden histórico y político que desde hace un tiempo he venido exponiendo, de manera sostenida, en esta columna.

Pero admito que ese tipo de juicio, al menos en apariencia, no es tan sólido como el que se basa en los números. Por eso mismo no alegué esas consideraciones ante mis amigos areneros, y solo les dije que estudiaran mejor las tendencias marcadas por las encuestas.

Ellos replicaron que lo que las encuestas dejaban claro era que Norman Quijano se mantenía en el primer lugar de las preferencias. Intenté demostrarles que ese dato aislado, no relacionado correctamente con otras variables de las mismas encuestas, generaba una distorsión en el análisis. Sin embargo, mis amigos insistieron en que mi juicio estaba determinado, subjetivamente, por una antipatía hacia ARENA y una simpatía hacia una solución despolarizante, y por tanto hacia Tony Saca y UNIDAD.

Ese último argumento puede parecer razonable, ¿pero qué pasaría si el pronóstico, en el sentido de que Norman Quijano no pasará a la segunda vuelta, lo sostuviera, basado en un riguroso estudio numérico, un detractor de Tony Saca y muy cercano al partido ARENA? Pues bien, eso es exactamente lo que sucedió tan solo cuatro días después de aquella entrevista radiofónica y de la discusión con mis amigos areneros.

En efecto, el pasado 22 de abril, Manuel Hinds, alto funcionario de los gobiernos de ARENA y uno de los críticos más persistentes de Tony Saca, publicó en EDH una columna titulada “Sin novedad en el frente”, la cual comenzaba así: “En enero de este año escribí un artículo en el que noté cómo el candidato Norman Quijano había estado cayendo drásticamente en su popularidad (…) ahora, tres meses después, la declinación no ha cesado”. Manuel Hinds basa su estudio en las mediciones realizadas por Mitofsky, Inmore y Jabes. Al promediar las cifras de las tres encuestadoras, concluye lo siguiente: “Del último trimestre de 2012 al primero de 2013 Quijano perdió siete puntos, Sánchez Cerén ganó cuatro y Saca ganó dos”. Y al extrapolar las tendencias, Hinds afirma: “La primera vuelta terminaría con Sánchez Cerén con cerca de 38 % de los votos y Saca con cerca de 32 %, mientras que Quijano estaría muy por debajo de ellos. Es decir, la segunda vuelta se daría entre Sánchez Cerén y Saca”.

En este punto es necesario insistir en que la realidad no siempre es fiel a una proyección estadística. Los resultados pueden ser distintos, por supuesto, pero para revertir las tendencias ya marcadas se necesita un golpe de timón que, a estas alturas y en el caso particular de ARENA, no puede ser sino dramático. La conclusión de Hinds es reveladora en este sentido:

“Las cifras no son muy halagadoras para Quijano y ARENA. Presentan un riesgo muy grande de que gane Sánchez Cerén o Saca. En realidad, ARENA podría ganar solo si las tendencias cambian drásticamente. ARENA puede pensar que ellas van a cambiar solitas, arguyendo que el electorado salvadoreño es moderado y por lo tanto va a imponer un techo al crecimiento de Sánchez Cerén, que es un radical. Pero entonces el que ganaría sería Saca”. Mi pronóstico es el mismo, pero ahora que lo dice Manuel Hinds acaso sea tomado más en serio por mis amigos areneros.