Está naciendo una nueva oligarquía, la cual se podría bautizar como “políticarquía” o políticos oligarcas. Ya no será más el FMLN revolucionario, ahora será FMLN S.A. de C.V., que utilizará las mismas herramientas que usó la vieja oligarquía...
No es solo un gran negocio en El Salvador, es un cambio en la estrategia en la lucha por el poder.

Cuando los grandes estrategas políticos de izquierda analizaron a la luz del socialismo del siglo XXI el porqué la derecha, aunque perdiera el gobierno, siempre mantenía un alto grado de poder, se dieron cuenta que era porque tenían el poder económico, un poder real. Entonces, se enfocaron a ver cómo conquistar el poder económico para influir en el poder político, en el Gobierno.

Así nace Alba Petróleos de El Salvador, “enmarcada en El ALBA y Petrocaribe”, donde “concurren la visión de futuro del Estado venezolano en Concreción de los sueños de Bolívar y Martí por la integración y la unidad de América Latina”, léase socialismo del siglo XXI. Nació con fondos públicos, que dieron “alcaldesas y alcaldes salvadoreños”. Guste o no, es un proyecto con un objetivo fundamentalmente político, pero de grandes beneficios económicos, lo que no tiene nada de malo.

Están haciendo negocios para ganar dinero, igual que cualquier empresario, lo social es una máscara. Los altos dirigentes tienen absorbido los principales puestos gerenciales y sus salarios, son de los más altos en el mercado local, en línea con el tamaño del negocio que están administrando. Pero detrás de esto está la búsqueda del poder total.

Si hacemos memoria, en los ochenta el bloque tradicional en el poder se desdibujó a manos del estamento militar y la Democracia Cristiana, que lograron concentrar el poder político. En ese contexto, la fracción agroexportadora se debilitó y la financiera quedó reducida a una mínima expresión, mientras el sector industrial ocupó la mayor parte de sus fuerzas para subsistir.

En los noventa, la fracción financiera y los servicios irrumpen con fuerza, mientras el sector industrial subsiste y el agroexportador no logra recuperarse. Después de la venta de los bancos y otras empresas a inversionistas extranjeros, el poder “real” se continuó desdibujado en los 2000 y sus intereses se enfocaron más hacia la región, lo que dejó un vacío de poder, que estratégicamente está tomando el FMLN con su proyecto ALBA (Petróleos, Medicamentos, Alimentos, Financiero, Comunicaciones, Transporte y seguirá). El FMLN ha comprendido que el poder “real” está fincado en los medios de producción y que es fundamental dominarlos si se quiere perdurar en la tenencia del poder “formal”, el político.

La nueva oligarquía salvadoreña está conformada en su mayor parte por políticos, que se han convertido en los grandes inversionistas, en los grandes empresarios. Este es el caballo de Troya, para entronizarse y hacerse del poder real y así manipular el poder formal, al igual que lo hicieron los de la vieja oligarquía que tanto combatieron.

Así está naciendo una nueva oligarquía que busca la toma del poder político, la cual se podría bautizar como “politicarquía” o políticos oligarcas. Ya no será más el FMLN revolucionario, ahora será FMLN S.A. de C.V., que utilizará las mismas herramientas que usó la vieja oligarquía, pero con más cintura política, porque sabe qué hacer para sacar provecho de la mayoría de la gente de escasos recursos, que tiende a no votar con la cabeza, sino motivados por una ganga aunque sea efímera. Populistas, negociantes de la política, aprovechados o estrategas políticos de alto nivel, como usted quiera llamarlos, van tras el poder total, sin grandes contenedores por ahora. No habrá comunismo, habrá nuevos oligarcas. ¿Será ese el destino de El Salvador?