El amor de una madre hacia sus hijos e hijas se manifiesta de diversas formas, una de las más cálidas y afectivas es a través del amamantamiento, el cual en muchos casos es practicado desde el nacimiento hasta los dos años de edad o más como un reconocimiento de que la leche materna es el alimento más completo y beneficioso para todo niño y niña.

La etapa de lactancia materna debe ser una experiencia placentera tanto para el niño o la niña como para la madre, por ello situaciones como dolor, lesión, sangrado, y otros, pueden indicar que algo no anda bien.

“Amamantar no debe ser doloroso”, aunque sí es probable que algunas madres al principio presenten cierta sensibilidad que no debería ser molesta, caso contrario estas se denominan afecciones del pecho, las cuales si son tratadas de manera adecuada y oportuna por un profesional de salud capacitado tienen solución.

En las consultas atendidas en nuestra Clínica de Consejería de CALMA, algunas de las afecciones del pecho que frecuentemente se presentan son: pezones dolorosos o lastimados y congestión mamaria, las cuales pueden prevenirse siempre que la madre reciba de manera oportuna la información y ayuda práctica a través de una red de apoyo, que incluye a los profesionales del Sistema de Salud, público y privado, la familia, la comunidad y la sociedad.

Cuando la técnica de amamantamiento es inadecuada, en cuanto a la posición y el agarre del bebé al pecho, el dolor en el pezón al momento de amamantar es frecuente y si no es corregido pueden aparecer grietas o lesiones dolorosas que pueden infectarse y convertirse en una afección del pecho más dolorosa y complicada, por lo que la madre puede abandonar la alimentación al pecho y recurrir a la fórmula para alimentar a su bebé.

Si la madre no es informada y apoyada de manera oportuna también puede presentar otras afecciones, como la ingurgitación mamaria, conocida como congestión mamaria, cuyas causas más comunes son la acumulación de la leche debido a la tardanza en iniciar la lactancia materna después del parto, la restricción de las tomas o el tiempo corto en la duración de estas.

En algunos casos, los pechos se ven tensos, especialmente en el pezón, brillantes, hinchados, enrojecidos y puede surgir una ligera fiebre acompañada de malestar general sin que supere las 24 horas y la leche no sale con fluidez.

La recomendación es que al presentar uno o dos signos y síntomas se debe buscar ayuda profesional, ya que de no ser tratada de manera adecuada y oportuna puede llevar a una mastitis, que se presenta como una masa dura sensible al tacto, dolor fuerte intenso, un área enrojecida, inflamada y se acompaña de síntomas como fiebre, calofríos y náuseas.

Por lo general, la madre se siente muy enferma con un malestar general. Ante cualquiera de estos síntomas, toda mujer que se encuentra en el proceso de lactancia materna debe de consultar urgentemente al ginecólogo para que le realice los respectivos análisis y evitar de esa manera interrumpir ese proceso tan vital de alimentar a su recién nacido con la leche materna.

Recuerde: La prevención es importante para no padecer de ninguna de estas afecciones, por lo que ante alguna dificultad o duda llame a la Línea de Consejería al teléfono 2298-4311, donde será atendida de manera personalizada por expertos en lactancia materna.