Los precios del maíz blanco lograron estabilizarse durante 2012, gracias al incremento en la producción. Sin embargo, los productores todavía están preocupados por la caída de la rentabilidad y cómo esto les limita la capacidad para preparar la cosecha de este año.

Datos de la Defensoría del Consumidor (DC) muestran que el precio promedio de la libra de maíz blanco en 2012, desde enero a diciembre, osciló entre los $0.23 y los $0.20. Mientras, el precio por quintal o al mayoreo varió entre $21 y $14 por quintal. Pero hay productores que lo entregan a los comerciantes a $11 y hasta $9 por quintal, según la zona.

En años anteriores, el quintal de este cereal se mantuvo entre $25 por quintal y un máximo de $33.

El rezago en la actividad económica durante 2012 dejó un incremento mínimo en todos los precios al consumidor, no solo en granos básicos. Pero en el caso de los productores, les preocupa que no logren suficiente rentabilidad como para mantenerse en la actividad. Producir un quintal de maíz, por ejemplo, puede costar $14 –incluyendo mano de obra– o $20, según la tecnología que ocupe el productor en su terreno.

“La gente está preocupada porque necesita tener suficiente dinero para comenzar a prepararse desde ya”, expresó Ángel Soriano, directivo de la Asociación de Desarrollo Integral del Sector Agropecuario (ADISA). La temporada de siembra inicia entre mayo y junio, de manera que la cosecha que sale entre noviembre y febrero sirve como fuente de recursos para la temporada siguiente. Si no logran sacar los costos de producción, les quedará poco margen para invertir en la cosecha primera.

Múltiples causas

Soriano destacó que las importaciones han afectado mucho el precio local. Agregó que, debido a los problemas de sequía que ocurrieron en julio 2012, desde Nicaragua se autorizó la compra de 3 millones de quintales de maíz. Las cifras del Banco Central reflejan que el año pasado se importaron $31.21 millones en maíz blanco. En 2011 se importaron $63.61 millones, año en que el precio del quintal subió a $30.

Pero hay otras dos situaciones que preocupan al sector.

Óscar Albanés, director de la Asociación de Proveedores Agrícolas (APA), dijo: “Lo que está distorsionando los mercados es la falta de almacenamiento, porque cuando sale más grano del campo y esa producción es puesta en plaza, en lugar de almacenarse, provoca la caída de precios”.

Dicho de otra manera, el productor no puede echar a perder su maíz. Si en su terreno no tienen silos para almacenar en buenas condiciones, se verá obligado a vender lo antes posible para lograr el mejor precio. “Lo que podría ser reserva estratégica pasa a la plaza comercial”, ilustró Albanés.

Hasta el momento, la capacidad de guardar el maíz en silos asciende a 6 millones a escala nacional. Esto fácilmente se consume en el interior de la zona rural, donde está el 40% de la población. El resto depende de las plazas.

Para el director de APA, la solución es tener un sistema regulado de almacenamiento, con asocios públicos y privados. De hecho, en ADISA tienen previsto instalar uno este año.

Una causa adicional de los bajos precios para los cereales, de acuerdo con Soriano, es el incumplimiento del convenio bajo el cual la agroindustria se compromete a comprar una cantidad fija de maíz a las cooperativas locales.

“Habían quedado que para la cosecha 2012-2013 comprarían 450,000 quintales (de maíz), pero de eso no llevan ni el 30%, no han comprado suficiente”, denunció. Sin embargo, ya se habría solicitado las cuotas de importación: cuatro quintales extranjeros por cada uno que se compra a los nacionales. Además, a las cooperativas que no participan del convenio no les compran al precio de $20 pactado.