Por favor dejen de hacer lo mismo de siempre. Dejen de hacer promesas que no podrán cumplir cuando lleguen. Dejen de decir las vaguedades usuales: que van a generar más empleo e inversión, más crecimiento económico, más leche para las escuelas, más salud, seguridad y educación para todos, más cariño para los pobres. Dejen de dar gorritas, camisetas, becas, chinear niños pobres, o selecciones de fútbol de primer mundo para la gradería. Hagan por una puñetera vez algo diferente.

Si siguen en lo mismo, su campaña no será más que el presagio de otro momento histórico fallido. Es decir, el avenir de una clase política incapaz de inventarse a sí misma, pero con alta capacidad de fotocopiarse en sus vicios y deformaciones. Una clase política capaz de colocar al país al borde del despeñadero económico, político y ético, pero incapaz de hacer las cosas diferentes que se tienen que hacer para colocar al país en otra dimensión del desarrollo.

Todos hablan del cambio. Tanto los que a la diestra antes no querían cambiar y ahora quieren cambios, como los que antes a la siniestra pregonaban el cambio y ahora no quieren cambiar. Y qué no decir de los que desde la diestra ahora quieren maquillarse con el cambio unitario de una diestra y siniestra de talante siniestro.

Si realmente quieren ser diferentes, si verdaderamente quieren ser portadores del cambio, si en serio quieren el bienestar de la gente, si sienten su pobreza y sufrimiento, si de a de veras quieren impresionar a los que no fácilmente se impresionan con espejitos, entonces tendrán que proponer algo distinto y creíble.

Por favor dígannos en concreto qué harán, cómo y con quién lo harán, con qué recursos y plazos. Díganos, candidato, cómo va a hacer para evitar, o al menos enfrentar, la crisis fiscal que de seguro encontrará cuando sea presidente de un país al filo de la quiebra. Por favor asegúrenos, al menos en términos generales, cómo va a hacer para reactivar una economía que encontrará postrada y sin sus principales signos vitales. Cuéntennos qué y cómo harán para dejar de ser el país donde menos se invierte y donde menos se crece.

Asimismo aclárennos cómo abordarán la problemática social de la violencia y las extorsiones, así como su posición concreta frente a la por ahora positiva tregua entre las pandillas. ¿Qué harán para darle sostenibilidad? ¿O no creen en ella? Y si no es así ¿qué otra alternativa proponen para reducir la insoportable inseguridad ciudadana?

Por favor impresiónennos con algo que nunca nadie ha hecho como candidato o presidente electo, declarando sus ingresos, propiedades y activos de usted y su familia, y comprometiéndose hacerlo cada año, como bien lo hacen los presidentes en otros países más desarrollados. No de cara a una Corte de Cuentas que no cuenta y casi nadie le cree, sino de cara a la población y a la contraloría social independiente.

Asegúrennos, de verdad y en concreto y no solo de discurso, que se comprometerá con la transparencia y luchará por poner en la cárcel a los corruptos de ayer, hoy y mañana. Díganos qué investigará y qué actos de corrupción perseguirá sin piedad, sean o no sus cheros. Comprométanse con medidas y cifras concretas a apoyar la ley y el Instituto de Acceso a la Información, a poner en línea los investigadores fiscales, y a presionar a la fiscalía en el seguimiento de los delitos de corrupción.

Señores candidatos, queremos saber en específico qué harán para que la CEL y sus subsidiarias no sigan siendo la caja chica del partido o del mandatario de turno para soportar sus intereses políticos o particulares.

Por favor cuéntennos cuáles han sido los errores de su partido en estos años. Aproxímense al confesionario de la población, y exorcice ante ella sus demonios, o sus pecados como bien dice Fabio Castillo.

En fin, cuéntennos porqué serán distintos. Muchos lo deseamos saber, pues lo hasta ahora conocido nos ha fallado y aproximado más al precipicio.