Se suponía que, en Fomilenio, todos los asuntos se manejan con una descomunal honradez y respon- sabilidad. Ahora creo que no es así, a pesar de que se trata de un fondo creado con dineros donados por los contribuyentes estadounidenses.
Eso fue lo que pasó con un tramo de la carretera Longitudinal del Norte construida con Fondos del Milenio (Fomilenio), donde algo huele mal. Hay una atmósfera viciada que no se le explica al país.

Se suponía que, en Fomilenio, todos los asuntos se manejan con una descomunal honradez y responsabilidad.

Ahora creo que no es así, a pesar de que se trata de un fondo creado con dineros donados por los contribuyentes estadounidenses.

Lo que conocí, hace pocos días, revela secretos mal guardados. La historia arrancó, en 2010, cuando Fomilenio contrató a una empresa constructora costarricense para que construyera el tramo de la Longitudinal Norte entre Ciudad Barrios-Osicala y Delicias de Concepción.

Desde que la firma comenzó a trabajar en ese tramo, notó que las bases de la licitación en la que participó mostraban serias anomalías. El diseño y los cálculos de la carretera fueron realizados sin total rigor técnico.

Por ejemplo, la cantidad de tierra que tenían que remover era muy superior a la calculada. Luego surgieron hechos más graves: un tramo de la carretera la atraviesa una falla geológica. Eso jamás se le dijo a la compañía costarricense.

Cuando la constructora Meco protestó y renegoció el contrato, los encargados y técnicos de Fomilenio trataron de ponerlos contra la pared. Hasta los silenciaron, en ese momento. Fomilenio nunca quiso reconocer sus errores.

A pesar de eso, Meco, la firma constructora más grande de Centroamérica, acabó el tramo de la vía. Cada vez que reclamaba los errores de Fomilenio, los ejecutivos de este le decían a los constructores que acabaran sus tareas y que luego les reconocerían la diferencia económica.

La carretera le entregó Meco, a los supervisores de Fomilenio, el 20 de agosto pasado, a entera satisfacción.

Pero, cuando la constructora acabó la obra y quiso cobrar la diferencia en el costo, en Fomilenio le salieron con una leguleyada de mal gusto.

Ahora, a la empresa Meco le deben $14.4 millones. Quienes manejan el fondo no le quieren pagar ese dinero con dineros de Fomilenio. ¡Nos quieren trasladar y cargar, a todos los salvadoreños, ese pago!

Como Fomilenio ya no daba la cara ante la deuda, la compañía decidió llevar el asunto del pago a un arbitraje internacional en México. Las leyes internacionales le permiten hacer eso.

Eso encabritó a Fomilenio. Ahora ese fondo no solo rechaza la instancia internacional sino que ha usado toda clase de males artes para hacer trastabillar el laudo.

Lo peor es que Fomilenio ya le anunció a la constructora Meco que, si resulta condenado en México, será el Gobierno de El Salvador, y no ellos, quienes le pagarán los $14.5 millones. Es decir, seremos todos los salvadoreños, y no los donantes estadounidenses, quienes responderán por la deuda. ¡Eso huele a canallada! Además, todos sabemos que si trasladan ese cobro al presupuesto nacional, pasaran décadas para que la deuda se pague.

Conozco la historia de la constructora Meco. Esa empresa nació, casi de la nada, con la inspiración de un empresario costarricense. La fundó con un par de vagonetas. Ahora es la constructora más grande de Centroamérica. Tanto, que esa firma trabaja en la construcción de la mayor mina del mundo en Panamá. También participa en la ampliación del canal. Eso solo lo hacen compañías de grandes ligas.

La constructora Meco nunca ha incumplido un contrato. Jamás le han ejecutado una fianza por no hacer bien, o no acabar una obra..

Hace algunos días, un diario local publicó fotografías en las que se denunciaba que existían grietas en un tramo de la carretera Longitudinal, a pesar de la cortísima existencia de la carretera.

Talvez medió, en esa publicación, la mala lecha: las grietas se han hecho, precisamente, donde existe la falla geológica, que, extrañamente, nadie adelantó en los planos de Fomilenio.

Talvez llegó la hora de saber toda la verdad sobre esa carretera. Sobre todo ahora que ya sabemos que ahí algo se oculta.