Cero tolerancia
Es increíble ver cómo las peleas de gallos son vistas con tanta naturalidad por los habitantes de Jiquilisco y más increíble que los niños crezcan viendo la crueldad y la muerte como algo entretenido, en un país tan violento como el nuestro lo que menos necesitamos es más violencia en cualquiera de sus expresiones. La crueldad contra los animales es intolerable.
Javier A. Mejía H. juan_guerramel@hotmail.com
 
 
Merecen difundirse
Esas historias de amor y entrega voluntaria como la de Luz y su familia son las que le hacen falta a este país huérfano. No hay amor más puro e incondicional que el de una madre y llega a ser tanto que supera las diferencias biológicas y el estigma. Más que hacer un discurso político o de crítica social, la crónica de Ronald Portillo merece guardarse como una de las historias que menos se repiten. No obstante, son las que más se deberían difundir por su significado, que inunda cualquier corazón, sobre todo el de aquellas mujeres que sienten el afán por darle cobijo a una criatura abandonada. Ahora resta mejorar la atención a los pequeños que aún no encuentran una familia adoptiva, pues, por tratarse de menores de edad, merecen todo el apoyo. Es indispensable promover la adopción como un acto de amor y no como un compromiso plasmado en papel.
Gerardo Martínez
gerardo_dj73@hotmail.com
 
 
Fieras salvajes
Deseo referirme al reportaje sobre la pelea de gallos que describe Geovanni Lemus en su fotorreportaje. Los animales, como las plantas,  somos seres vivos y sentimos dolor y agonía cuando somos heridos físicamente. Las autoridades deberían clausurar esos centros que más parecen un circo romano. ¿Dónde está FUNZEL y los organismos que velan contra el maltrato animal?  Me gustaría que los promotores y aficionados a ver ese espectáculo sufrieran los efectos de esas cuchilladas, a ver si no les duele y se quejan. Pero mientras haya deseo de tener dinero bajo cualquier medio, siempre tendremos cosas así, más cuando tenemos autoridades sin la menor compasión por los animales. Mark Twain escribió:  “El único animal  en la tierra que goza de la crueldad que provoca es el hombre”. Gracias, Giovanni, por ese artículo. Sigan denunciando a esos humanoides con mentalidad de fiera salvaje, aunque debemos entender que la fiera salvaje no mata por placer.
Marcos Chacón 
kusaqui7@yahoo.com
 
 
Cruel pasatiempo
El ingrato esparcimiento del juego de gallos, además de despiadado, es más salvaje que la fauna de la selva. Se compran y se venden o se crían en las galleras sin otro fin que el de morir entre aplausos. Pero una lección se advierte: así como hay gente que mata, hay gente que se divierte por ver matar, ese es el caso de los galleros apostadores que se justifican diciendo que es una tradición.  ¡Pero además son animales! ¿Y los promotores del holocausto qué son? Se gozan del espectáculo, hay deleite y risas, ganancias y sangre. Eso no es deporte, según la definición del término, y si lo fuera, es de mal gusto. Además, ¿será legal? Las leyes protectoras de animales guardan silencio y cuando una ley no se aplica, no es válida.
Julio R. Magaña Salinas  
jrobertomasa@hotmail.com
 
 
A Manlio
Me pareció muy interesante el tema de su columna. Llegó a mis manos el artículo sobre por qué las escuelas públicas finlandesas son exitosas. El principio que las sustenta: la igualdad. Lo entienden todos, desde partidos hasta el sindicato de maestros. Ha sido un reto para la economía finlandesa. Dicen: “Trabajamos para los niños desfavorecidos, es un pensamiento muy arraigado en nosotros”. Cada escuela tiene una meta única, maestros con capacitación universitaria con fondos públicos. Las escuelas son administradas por educadores únicamente. Finlandia no concibe que los niños lleguen con hambre o sin hogar a una escuela. ¡Subsidian guarderías y licencias por maternidad! Preparan a los chicos para que aprendan a aprender y no para responder una prueba. Los resultados han sido claves, según el artículo: Finlandia ha dado saltos cualitativos en lectura, matemáticas y ciencias. Lo medular de esta lectura es el nivel de pensamiento que lograron recoger en la visión de su nación.  Esa motivación los ha hecho crecer y trabajar arduamente. ¡Es una tiranía descuidar la educación de nuestros niños y jóvenes!
Rosario Valencia
arquirouss@hotmail.com
 
“Pobreza extrema”
El artículo publicado por Carlos Chávez el 27 de enero nos muestra dos casos ejemplares sobre la realidad que viven tantos hogares salvadoreños. Parece mentira, pero gran parte de la población urbana no tiene conciencia plena de las dimensiones de la pobreza y del drama humano que puede encerrarse al desnudar el término más estadístico de “pobreza extrema”. Carecer de todo y hasta del “pan nuestro de cada día” es la realidad cotidiana de muchos niños y sus familias; las carencias nutricionales en el momento de su desarrollo cobrarán altos precios a futuro. Romper ese círculo que deja sus secuelas generación tras generación debe ser una prioridad no solo para el Estado y los diferentes gobiernos, sino para todos como sociedad. Los subsidios están bien si calman el hambre del momento, pero una intervención más decidida, más trascendental que empodere a estos compatriotas para buscar su propio desarrollo será posible solo con el acuerdo, la unidad y la solidaridad de toda la sociedad y de cada uno de quienes la conformamos.
Berta Luz Palacios
bluzpalacios@yahoo.com