El cambio más importante que esperaba la clase media era y es el fin a la arrogancia y al manejo abusivo de las instituciones.
Es evidente que el candidato está poniendo su mejor esfuerzo para memorizar el nuevo libreto y seguro que a la vuelta de unos meses, ya lo habrá articulado mejor.

En la última elección presidencial, los asesores de campaña del FMLN tuvieron el tino de cautivar a los votantes, con el mensaje de la esperanza y el cambio, explotando el mito histórico, exaltando una figura presidencial fresca, flanqueada por la coalición de los amigos, con un discurso elaborado para decirle a cada quien lo que quería oír, y exacerbando el rechazo de la clase media hacia ARENA. Todo lo anterior, más unas decenas de millones de dólares, hizo posible el arribo del FMLN a la presidencia.

Es pertinente agregar que la ventaja del FMLN sobre ARENA no superó los 60,000 votos, en unas circunstancias en las que los areneros cargaban con el desgaste de 20 años de gobierno y con un candidato que no gozaba del apoyo de un importante sector de ese partido.

En la elección presidencial que se avecina, no habrán sorpresas, ni mitos, las fuerzas contendientes, sus candidatos y los resultados de estos en el ejercicio del poder ya son conocidos por todos los votantes y por los que no votan. Lo único nuevo pareciera ser que en esta campaña habrá más plata en juego y jugando que en las anteriores.

Al no poder echar mano del mito, el candidato del FMLN estará obligado a construir expec-tativas capaces de embelesar a la mayoría de los votantes, lo complicado de esto es que las expectativas solo las puede construir haciendo acopio de resultados, demostrando que sí fue capaz de hacer unos determinados cambios, hoy con más poder, puede ser capaz de hacer más y mejor los cambios.

Yo no pongo en duda de que hay familias que han recibido beneficios que antes no tenían, como uniformes escolares, la ampliación de los programas de red solidaria iniciados por Tony Saca, el pago de la deuda a los lisiados de guerra o la entrega de títulos de propiedad en el área rural, y paremos de contar. Si este era el sueño del cambio, pues ese es.

Desde mi forma de pensar, el único intento de reforma, es el del sistema de salud, cuyos resultados aun están por verse, lo demás es asistencialismo puro y duro. No existe, ningún dato consistente que nos demuestre que la deserción escolar se redujo o evidencias irrefuta-bles de que está mejorando la calidad de la edu-cación y subiendo el promedio de escolaridad. En cambio, sí es fácil demostrar el deterioro de la infraestructura educativa y ese deterioro, aunado a la inseguridad, se ha convertido en un repelente para toda la comunidad educativa.

El cambio más importante que esperaba la clase media, era y es, el fin a la arrogancia y al manejo abusivo de las instituciones y los bienes públicos y el derecho y el respeto a la opinión discrepante. Por hoy, todo indica que los que mandan en el FMLN no se dan por aludidos de que del cambio sustancial, del verdadero cambio, no hay nada y pareciera que los pantes de dólares provenientes de los altos precios de los combustibles les impide la comunicación con el común de los mortales.

Tampoco quieren darse cuenta de que no hay empleo, porque no hay inversión, ni nacional ni extranjera, ni pequeña ni grande, y que ellos, que tanto critican la economía basada en los servicios, han terminado siendo un grupo más de los comerciantes que viven a expensas de las remesas, sin producir nada.