Cuando compres pescado ya sea en el supermercado y mercado, al llegar a la casa lo primero que tienes que hacer es lavarlo y luego guardarlo en el congelador, para que no se daña.

A veces por falta de tiempo y otras veces por descuido, no nos percatamos que algunos alimentos reservados o guardados en el refrigerador o en la alacena, ya no están aptos para consumirlos y esto es muy delicado para la salud.

Entre los efectos por comer alimentos descompuestos está desde un simple dolor de cabeza y el clásico salpullido, hasta trastornos severos del aparato digestivo, como una diarrea fuerte con calentura que a su vez conlleva a la deshidratación.

Es por eso que es conveniente manipular cuidadosamente los alimentos y cerciorarse de que estén en buen estado, no te guíes a simple vista. Por ejemplo, la carne de res se echa a perder pronto si no se refrigera, es fácil detectar esto debido al fuerte olor que despide. Pasa lo mismo con los pescados y mariscos, aunque en las pescaderías los tengan exhibidos sobre una cama de hielo, el aire y el ambiente les afecta. No dejes los alimentos enlatados en su recipiente original, luego que los destapes, pásalos a un depósito de material plástico y de vidrio y refrigéralos. Cuando descongeles un alimento, consúmelo ese mismo día o cocínalo, pero no vuelvas a congelarlo porque se contamina.